Vestimenta y moda, de Platón al posmodernismo

Superficial o no, qué duda cabe de que la vestimenta ocupa un lugar importante en nuestras vidas. Y así también la moda.
Desde la intelectualidad posmoderna se habla "de culto explícito a las apariencias brillantes y seductoras de consumo". De acuerdo con Ana Marta González ("Pensar la moda", Revista Nuestro Tiempo, 2003) en referencia a algo que se nos presenta como puramente lúdico, artificioso, incluso perverso, esto no es empero pretexto para que no pensemos la moda de una manera u otra.

Platón y los traficantes de apariencias

En su alegoría de la caverna, Platón nos habla del prisionero como aquel sujeto encadenado a las apariencias. El hombre libre será aquel que logra huir del embeleso de los meros reflejos, sale de la caverna y opta por conocer la realidad de las cosas. Para Platón, "la relación entre vestido y belleza" sería pues, como los sofistas, "traficantes de apariencias", un fraude.

Rousseau, la moda y las veleidades burguesas

Desde una perspectiva más política que metafísica, Rousseau critica a aquellos que anteponen la vida privada al interés social, corrompiendo la vida republicana y entregándose "a las veleidades indumentarias de la aristocracia", imitándolas, recreándose en establecer comparaciones los unos respecto de los otros, y engendrando "envidias y rivalidades".

Moda y modernidad

Con la desaparición del antiguo régimen ligado a lo tradicional y el advenimiento de la industrialización, la democratización y la modernidad, aparece el deseo por lo nuevo y cambiante. El vestido como símbolo de estamento social, ocupación, o pertenencia, con la modernidad, queda unido a meras convenciones sociales, construcciones sociales que se suceden en un proceso dialéctico continuo entre asimilación y diferenciación social (Georg Simmel) que afecta ya no tanto a las clases sociales como al "estilo de vida", a la individualidad (Daniel Bell).

Romanticismo, alta costura e identidad

Es Charles-Frederick Worth en 1857 quien abre en París la primera casa de costura,dando lugar a la profesionalización de la moda, rodeándola de una aureola reservada hasta ese momento solo a los artistas. "En las condiciones de anonimato y funcionalidad de la gran ciudad moderna" y el repentino deseo de proyectar la propia individualidad, la moda sirve ahora al romántico para reafirmar su identidad.

Los años sesenta y las nuevas tendencias

Con la implantación del prêt à porter, y el marketing a través de los mass media, la mimetización hegemónica arriba-abajo desaparece en favor de culturas marginales y plurales que imponen su propio estilo. Las convenciones se flexibilizan y los jóvenes se convierten en los auténticos protagonistas y artífices de la moda: la moda unisex, y los pantalones, como parte irrenunciable del vestuario femenino, se imponen. Las tribus urbanas hacen su aparición en el escenario de la moda en un movimiento inverso abajo-arriba.

Posmodernismo y moda

Exaltación de la diferencia, identidad y fragmentación o "deconstrucción": con el posmodernismo la sociedad proyecta sus ilusiones en los productos de consumo.Desasidos de los convencionalismos sociales, la moda se convierte en un juego trivial vacío de significado (Baudrillard), simple "bricolaje" (Derrida), combinatoria caprichosa sin fin, como parte integrante "de una estrategia de dominación social, destinada a perpetuar diferencias de clase o de género." La minifalda sucede a la maxifalda, y a la inversa, sin que esto signifique nada.

Entre la frivolidad, "la expresión del propio ser" y la desnudez

Para Ana Marta González, la moda ni es frívola en sí ni deja de serlo, y constituye en cualquier caso un modo de expresión y un intento, a veces fallido, de reafirmar la propia identidad, de situarnos en el mundo, en un continuo diálogo con los demás. Para Mercedes Errutia Cavero, incluso,"El cuerpo, las vestimentas que utilizamos para cubrirlo constituyen, sin lugar a dudas, la proyección más íntima de nuestro propio ser. Mientras que para August Rodin,"En realidad, todo es idea y todo es símbolo. Así, las formas y las actitudes de un ser humano necesariamente revelan las emociones de su alma. Y, para quien sabe ver, la desnudez ofrece la significación más rica."

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