Las arrugas de Susan Sarandon


Robert Redford tenía muy claro qué quería hacer para rodar su undécima película tras las cámaras y con quiénes quería contar para ella. El californiano consideró que para 'Pacto de silencio' necesitaba un elenco de ilustres veteranos que dieran empaque, dosis de calidad y sentido a la historia que el septuagenario actor y director quería contar, y protagonizar, decisión que tomó en 'Leones y corderos' (2007), pero que dejó a otros en 'La conspiración' (2010), sus dos últimas películas en la dirección. Así que Redford, alumno aventajado del cine americano, recurrió a un grupo de compañeros que tanto dan forma a buenos papeles protagonistas como arropan al resto del elenco con unas actuaciones que, en ocasiones, superan a las de los propios actores principales y que muchas veces son premiadas. Solo hay que recordar aquellos ocho minutos que le valieron el Oscar a Judie Dench por 'Shakespeare in love'. Cuando Redford planificaba su película con los productores, se acordó de Nick Nolte, Stanley Tucci, Chris Cooper, Richard Jenkins y Susan Sarandon. Cinco rostros conocidos para dar forma a la persecución a través de Estados Unidos que cuenta la película, que se estrena esta semana. «He actuado con él, pero nunca he sido dirigida por él», argumenta Sarandon para explicar uno de los porqués que le llevaron a aceptar la historia de un antiguo radical antibelicista de los años 70 que vive con una identidad falsa en el estado de Nueva York, ejerciendo de padre soltero y de abogado especializado en derechos civiles. Hasta que el periodista Ben Shepard (Shia LaBeouf) descubre la verdadera identidad de Jim Grant (Redford). Entonces comienza una huida con el FBI al acecho en busca de la persona que puede limpiar su nombre. «La película trata sobre las buenas y las malas decisiones. No solo te afectan a ti, sino también a todo el mundo y tienes que aceptar esta responsabilidad», explica la actriz sobre el filme y su personaje, Sharon, una activista convertida en ama de casa. «He conocido a hombres y mujeres que eran activistas profesionales, no como yo, que lo hago cuando puedo y soy efectiva. Los hijos de estos activistas han hecho muchos sacrificios por una idea más grande. Mira el ejemplo de Nelson Mandela», explica Sarandon, que trabajó por primera vez con Redford en 'El carnaval de las águilas' hace casi cuatro décadas. Rechazo a la pena de muerte Ella es posiblemente una de las actrices más comprometidas políticamente y una de las voces más críticas con los sucesivos gobiernos estadounidenses. Por ejemplo, no ha dudado en mostrar su rechazo a las ejecuciones de presos o a la falta de apoyo para las políticas sociales. Unas posturas políticas que le han traído algunos problemas con la Policía, hasta llegar a ser detenida, y con la prensa más conservadora. Con los 67 años cumplidos hace menos de un mes (el 4 de octubre), la intérprete neoyorquina no ha parado de trabajar. Además de 'Pacto de silencio', ha estrenado en España este año otras tres películas de muy diferentes géneros: 'El atlas de las nubes', de los hermanos Wachowski; 'La gran boda', una comedia coral, y 'El mensajero', donde Dwayne Johnson reparte mamporros a diestro y siniestro. Tiene también en posproducción otras tres películas, una de animación y un documental. Una actividad frenética que se debe, según Sarandon, a la conexión que establece con el público gracias, entre otras cosas, a su negativa a acudir al cirujano plástico. «No puedo ponerme botox porque necesito mi cara para poder trabajar. Tengo mis líneas y mis arrugas. Solo me hice una pequeña liposucción debajo de los ojos y en la barbilla», confiesa la actriz. «La gente me ve como soy. Pero hay reparaciones que dejan los labios de las actrices como el doble de lo que eran y dejan de ser reconocibles para el espectador», añade. «Cuando ves a alguien en la pantalla que dice sí a la vida, independientemente de la edad, es atractiva».

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