Los escoplers (zuecos) de Merange

 

Se entiende por zueco el zapato de madera hecho de una sola pieza que sirve para caminar sobre la nieve, por lugares húmedos, para trabajar la tierra etc. Según Joan Coromines el origen de la palabra catalana "esclop" es del latín, del cruce entre las palabras "esculponeus" y "scloppus" que originaron la palabra "scloppos" la cual evolucionaría a "esclops". Aun así el origen de los zuecos es muy incierto y remoto, se tiene constancia de que en la época romana los esclavos vestían unos zapatos hechos íntegramente de madera, lo cual podría ser un precedente de los zuecos. Posiblemente por este origen se ha considerado a lo largo de la historia a los zuecos como un calzado de la gente humilde como nos lo indica Joan Amades: "Los zuecos no son considerados como calzado del buen vestir".
La madera destinada a la producción de este calzado ha de reunir unas ciertas características: ha de ser ligera, impermeable, resistente, compacta y preferiblemente sin brotes ni nudos. Estas peculiaridades las reúnen los pinos mas jóvenes y derechos y por eso el árbol mas utilizado y aprovechado en la Cerdaña para su fabricación ha sido el pino, tanto el pino rojo como el negro (en Meranges el negro), aunque excepcionalmente también se ha hecho servir la madera de aliso y del árbol blanco.
La elaboración de los zuecos, ceñida principalmente a los meses de invierno, era una de las industrias rurales de transformación de ámbito familiar mas difundida del Pirineo, debido principalmente a la gran utilidad que tenia este calzado en zonas de clima húmedo. En la zona de Meranges, según constata el eminente geógrafo Pau Vila en su libro La Cerdaña (1926) dice: "No hay otro trabajo de esta índole que el realizado por unos cuantos fabricantes de zuecos de Meranges, los cuales aprovechan la parada forzosa del invierno y que representa la supervivencia de una pequeña industria local que tuvo una cierta importancia". En el año 1947 aun encontramos de la mano de Horace Chauvet en Traditions Populaires du Roussillon: "Il reste en Cerdagne quelques rares fabricant de sabots".
El oficio de fabricante de zuecos, que tenia como patrón a San Marco, era básicamente un trabajo realizado por los hombre ya que las mujeres se dedicaban principalmente a la confección de ropa y calcetines de lana que debían de proteger el cuerpo y los pies. Era una actividad que se aprendía en el núcleo familiar o con gente próxima y que se desarrollaba en un espacio de la casa denominado "la botiga", generalmente situado en la parte baja del edificio.
Como ya hemos dicho la actividad se ceñía a los meses de invierno, cuando el riguroso clima paralizaba la actividad humana y una buena parte de los habitantes de la Cerdaña estaban obligados a emigrar temporalmente, esparciéndose y practicando diversos oficios por el Rosellón y Cataluña, para volver entrada la primavera. Gracias a esta ocupación un pequeño numero de habitantes de la Cerdaña podían evitar la emigración estacional tan característica de esta comarca.
En el momento álgido del oficio se podían encontrar por la comarca hasta cuatro tipos de fabricantes de zuecos: los particulares, que elaboraban los zuecos para consumo propio y de su familia. Los pequeños fabricantes de zuecos, profesionales que ceñían su actividad a los alrededores de donde residían. Los fabricantes de zuecos ambulantes, artesanos itinerantes que fabricaban y vendían el producto directamente al usuario y por ultimo los grandes productores que proveían con su producto a los comercios. Estos últimos los localizamos principalmente en el valle de Meranges, en lugares como Girul, Eller, Olopte y lógicamente Meranges.
Concretamente la producción de Meranges era la que cubría la zona mas amplia, comercializando zuecos por las tiendas de las principales poblaciones de la Cerdaña como Llívia, Puigcerdà, Bolvir, Ger, All, Bellver, Prullans o Martinet ya que prácticamente en cada casa había un o mas fabricantes de zuecos. Hay que decir que los zuecos no se vendían solo en las tiendas de calzado (ca l'Espardanyer, cal Dellano o cal Canyes de Puigcerdà), sino también en la ferreterías como cal Roig o cal Pau de Bellver o en simples comercios rurales en donde se podía adquirir un poco de todo, como cal Costa de Llívia, ca l'Oliaire de Ger, l'Estanc d'All y Prullans, l'hostal cal Picas de Prats, cal Picamal, ca l'Agustinet y cal Mixel.la de Bellver o cal Baster y cal Nen Gran de Martinet.
De todas las generaciones de fabricantes de zuecos que ha dado la población de Meranges no podemos hablar en un espació tan reducido ya que no les podríamos hacer justicia. Por eso solo nos dedicaremos a esbozar y recordar la figura de uno de los mejores, al menos si hemos de hacer caso de buena parte de los entrevistados de la Cerdaña, cuando hablan de este tema reconocen como los mejores zuecos los del valle de Meranges y el Serni del Moli como uno de los personajes mas remarcables del oficio. Además de ser uno de los fabricantes de zuecos mas diestros, este hombre destacaba en otros oficios: molinero (su verdadero oficio), serrador (tablones y vigas), carpintero (puertas y ataúdes), campesino (vacas), paleta o músico (además de ser uno de los componentes de la orquesta de Meranges tenia un cierto protagonismo por carnaval en uno de los actos mas típicos y esperados por los habitantes de Meranges: el baile del Barbero). Para hacer justicia se ha de recordar también a su hermano Ventura que le ayudaba. La producción de los dos se repartía por la comarca, llegando incluso a lugares mas lejanos como Barcelona, donde además de servir a los trabajadores del matadero municipal atendían también algún pedido para niños y para uno de los comercios mas antiguos de la Rambla, el Sepu, que los vendía como recuerdo (el viejo molinero disponía también de un equipo de herramientas mas pequeñas). Curiosamente un hijo de este, el Benito ha sido el único fabricante de zuecos de la Cerdaña (al menos que se tenga constancia) que trabajo en una fábrica de este tipo de calzado. Fue durante el exilio en Prades. En la empresa de Mn. Saporta estuvo aproximadamente unos diez años en el transcurso de los cuales consiguió un buen reconocimiento, lo que nos demuestra que tuvo un buen maestro en su casa. Hoy en día parece que la mismísima historia no quiere dejar perder la necesaria y estrecha relación que siempre ha existido entre los fabricantes de zuecos y los habitantes de Meranges. Esta vieja ocupación volverá a estar vigente y lo hará de la mano del Museu de l'Esclop de Meranges, que será un pequeño y merecido homenaje a todos los fabricantes de zuecos de la Cerdaña y sobre todo a aquellos que intentaron transformar una pequeña necesidad en un arte.

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