Combatir el envejecimiento de la piel


En esta publicación damos un breve repaso a las causas del envejecimiento de la piel, así como a posibles medidas preventivas para retrasar este proceso. En la segunda sección presentamos los radicales libres (referenciados aquí también como RL), principales agentes causantes de la oxidación de los tejidos. En la tercera sección introducimos las cualidades que debe poseer una crema para poder combatir la actuación de los radicales libres. Concluimos presentando una gama de productos que, dada su composición, es ideal para mantener la piel sana.  

La Piel y el Envejecimiento 
Hace relativamente pocos años que se reconoció la piel como un órgano más del cuerpo humano. De hecho es el órgano de mayor extensión con aproximadamente 1.5 m² de superficie y 3 Kg. de peso.
Las células de la piel respiran y consumen energía, al igual que todas las células de nuestro organismo. En este proceso intervienen los llamados radicales libres que poseen un efecto dañino para la célula.
Los radicales libres son generados de manera natural y el cuerpo humano dispone de armas efectivas contra ellos: los antioxidantes. Sin embargo, el equilibrio entre radicales libres y antioxidantes en nuestro organismo viene influenciado en gran medida por factores externos.
La contaminación del medio ambiente, tanto del agua como del aire (y por consiguiente de los alimentos) favorece la producción de RL. A esto se suman los efectos de la vida urbana, donde abundan las dietas desequilibradas, la vida sedentaria y las presiones psíquicas (estrés). Todo esto lleva a una oxidación prematura y excesiva de las células (debida a la superproducción de RL), en este caso, de la piel. Debemos recalcar aquí que el envejecimiento se puede considerar un efecto de la oxidación de los tejidos.
La oxidación excesiva de la piel se traduce en la aparición de arrugas, manchas y sequedad. Partes de la piel expuestas adicionalmente a los rayos solares de manera prolongada son susceptibles de sufrir procesos cancerígenos. 
Necesitamos por tanto encontrar una forma de inhibir la producción excesiva de RL o de aportar la suficiente cantidad extra de antioxidantes a la piel, si queremos que esta no sufra los posibles daños.

Las Vitaminas y las Cremas 
Una forma de contrarrestar la oxidación de la piel consiste en aportar antioxidantes de la manera más directa posible. Los antioxidantes más importantes para la piel son las vitaminas A, C y E y el Cinc.
De hecho, durante nuestra juventud tenemos una piel sana gracias a la emisión de vitamina E por la glándula del timo. Esta glándula pesa 20 gr. al nacer y va menguando hasta casi desaparecer cuando alcanzamos la madurez. Durante todo este tiempo nos protege del envejecimiento aportando la suficiente cantidad de vitamina E a nuestro organismo. A partir de la madurez ya no disponemos de esta protección natural para nuestra piel. 
El uso de cremas cosméticas tiene una larga tradición en la lucha contra las arrugas en la piel especialmente entre el sexo femenino. Resulta curioso observar como la industria cosmética produce un sinfín de cremas nuevas cada año, pero ninguna de ellas presenta una alta concentración de antioxidantes, como por ejemplo la vitamina E. El fin de una crema debe ser reestablecer el equilibrio en la piel una vez alcanzada la madurez. 
Nosotros concluimos por tanto que la crema ideal para combatir los efectos negativos de los RL debe contener una dosis máxima de antioxidantes a la vez que debe incorporar éstos de tal forma que sea asimilable de forma óptima por la piel.

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