El patchwork, los Amish y otros trabajadores de las telas


Existen muchas teorías acerca de los orígenes del patchwork (en castellano, almazuela). Unos dicen que tiene más de 5.000 años, desde que se empezó a utilizar telas y por lo tanto a remendar. Otros dicen que empezaron en las batallas medievales donde las esposas o novias cosían chalecos o estandartes para el marido o novio que salía a la guerra; (algunos llegan a decir que el origen de muchos escudos familiares fue aquí). Pero sea el origen que tenga, el patchwork moderno que conocemos proviene de lo en Norte América se conoce como el estilo de vida de los Amish.
Los Amish son conocidos no sólo por una religiosidad estricta sino también por una vida muy austera y básica. Esta austeridad llevó a las amas de casa a aprovechar al máximo sus pertenencias y reparar los daños causados en los edredones, por uso y tiempo, con parches “patch”. La habilidad y el arte de algunas mujeres llevaron a crear verdaderas obras de arte en costura de donde sale la palabra “work”, o sea trabajo.
Como es lógico el trabajo de los edredones saltó a otras ropas como chalecos, bolsos, cojines, manteles, tapices y otros.
Fue en el siglo XVIII que esta técnica propia de los Amish pasó a formar parte de la costura norteamericana y ahora con los grandes avances tecnológicos y de comunicación ha pasado al mundo entero con gran acogida.
Los vestigios más antiguos del patchwork que se han encontrado, empero, se remontan al Egipto de los faraones de 3000 años a.C. La colección egipcia del British Museum, en Londres, incluye una figurilla de marfil esculpido que representa a un faraón de la primera dinastía 3400 a.C. vestido con una capa acolchada. De hecho, la obra mas antigua con aplicaciones textiles que se conserva también procede de esta civilización; se trata de una tienda funeraria de la reina egipcia Isi-em-keb, que data de 980 a.C.. 
Los siguientes datos que encontramos nos llevan al mundo de los beduinos del desierto en donde la técnica del patchwork responde tanto a una necesidad económica como a una inquietud estética. Hasta los años 80 del siglo pasado se producían aún muchas obras en patchwork, pero su fabricación seguía particularmente viva en las tribus beduinas y los pueblos seminómadas. Como particularidad decir que los beduinos elegían a veces a sus mujeres en función de la atracción que ejercían sobre ellos las obras textiles confeccionadas por éstas. 
Al sedentizarse, los nómadas transformaron las alforjas de sus camellos en cuadros murales textiles para sus casas. Otro elemento decorativo habitual es el mural hecho en patchwork de forma cuadrada, colgada de las paredes, frente a la puerta de entrada, tenían una función talismánica. El cuadrado, símbolo del Islam, tiene un papel muy importante en las tradiciones de los musulmanes. Otros textiles rituales tenían un significado religioso, eran patchworks rectangulares delimitados en su parte inferior por un triangulo que se colgaba de las paredes. El triangulo, forma básica para los amuletos en el mundo musulmán, es utilizado contra el mal de ojo.
Otras obras podían servir para cubrir las pilas de colchones bajo las tiendas o en las casas. Y además, en los pueblos nómadas, las obras de patchwork eran las propias tiendas y sus divisiones en dos secciones: una para mujeres y niños y otra para los hombres.
La tradición del patchwork está también muy presente en la vestimenta. Los abrigos de fiesta(dia de mercado, boda, circuncisión) eran a menudo decorados con trocitos de satén rayado. Inicialmente, estos tejidos llegaron a través de la Ruta de la Seda, procedentes de la región musulmana de la India, también allí se tejían con el hilo de seda y la trama de algodón, de modo que sólo la trama de algodón estuviese en contacto con la piel, ya que el Islam prohíbe el uso de ropas en seda para los hombres por ser considerado demasiado libidinoso.

Siria, por ejemplo, es uno de los países árabes con una tradición textil más rica y antigua. Situada en el extremo occidental de la Ruta de la Seda.

Los siguientes datos nos llevan 8 siglos atrás, en la época de las cruzadas, donde los soldados ingleses, franceses o españoles, cuyas armaduras de metal eran tan pesadas que apenas si podían moverse, se fijaron en la movilidad de sus adversarios, los sarracenos, que iban vestidos con trajes acolchados o con ligeras cotas de mallas. De regreso de las cruzadas, los caballeros de la Edad Media trajeron a Europa la técnica del acolchado, el patchwork y las aplicaciones que habían descubierto en banderas y tiendas de los ejércitos sarracenos.

Hablamos de las cruzadas por el siglo XIII, la Edad Media por el siglo XIV y XV, y el descubrimiento de América por el siglo XVI, cuando fueron los colonos al nuevo mundo desde Europa llevando consigo esta técnica que era muy valiosa para las pioneras americanas que confeccionaban las mantas que necesitaban con los restos de tela e incluso cuadros de ropa usada. Cosían los cuadros unos a otros formando un bonito dibujo hasta formar una gran pieza de tela que constituía la capa superior de la manta. Esta pieza resultante se acolchaba con una capa de algodón o de lana y un forro.

Siguiendo esta tradición norteamericana, las vecinas y amigas de un mismo pueblo se reunían para realizar estos trabajos. Estas reuniones permitían a las mujeres llevar una vida social fuera de casa a la vez que realizaban algo útil. También servia para confeccionar mantas para el ajuar de las futuras novias de la comunidad.

En aquella época, el patchwork además de un trabajo ante todo útil, era también un medio de expresión artística.
Fuentes 

1 comentarios:

camiseta de futbol dijo...

Tiene una larga historia
muy valiosa
DIY??