Zapatos chinos


El zapato de loto. Orígenes

El término “loto de oro” o “loto dorado” aparece en muchos contextos en la literatura china, y en alguna época parece haber sido sinónimo de pies vendados.

Algunas mujeres con pies “loto dorado” aún pueden encontrarse en China continental y Taiwan. La costumbre china de comprimir y atar los pies de una pequeña muchacha comenzó hace mil años.

Desde ese tiempo, millones de mujeres chinas de todas las clases han experimentado el dolor atroz. El vendado del pie comenzó en los palacios reales en el siglo X.

Hay muchas historias sobre el origen de esta práctica. La más conocida versa sobre una concubina del emperador Li Yu (937-978), llamada Yaoniang. Tenía fama de realizar maravillosamente la Danza del Loto sobre una plataforma de oro. Esta danza requería vendar sus pies con un paño de seda blanco, de modo que sus pequeños pies adoptasen la forma de una media luna. Al parecer, los pies vendados realzaban la belleza de la danza y su pequeñez hacía que fuesen doblemente admirados.

Con ello, el vendaje de pies comenzó en palacio. Comenzó practicándose en las clases altas, para luego extenderse al resto de China y al resto de clases sociales, como medio para asegurarse un buen matrimonio.

La mujer ha desempeñado un papel sometido en los países asiáticos por siglos, y hasta cierto punto, continúa hoy. Se creía que manteniendo a las mujeres físicamente limitadas sería menos probable que alcanzara independencia mental.

En el siglo XIX, los misioneros occidentales a cargo de los orfanatos chinos tuvieron que permitir que las muchachas achicaran sus pies pues, de lo contrario, ellas nunca hallarían maridos.

Si bien la costumbre fue proscrita en 1911, se siguió practicando hasta que se proclamó la República Popular de China a de 1949 y, aún hoy se pueden ver en China ancianas de 80 años con los pies diminutos. Los zapatos generalmente estaban bordados.

Muchas mujeres realizaron sus propios diseños, específicos a la región y a la personalidad. Los motivos más frecuentes eran caracteres chinos, hojas, animales, peces y flores. La historia sobre Yaoniang también explica por qué se llamaba a los pies vendados el "Loto Dorado".

Un par perfecto de pies loto de oro debía medir unos 9 cm. de largo o menos y ser pequeños, estrechos, puntiagudos y arqueados. Solamente un pie de este tamaño era considerado “loto de oro”. Un pie de cuatro pulgadas era despreciado, llamándolo “loto de plata” y pies más largos merecían el peor insulto “loto de hierro”. La meta del vendaje era juntar los dedos del pie y el talón de modo que el pie pudiera formar un arco. Si el vendaje estaba bien hecho, el tobillo sería empujado hacia adelante, y aproximaría al pie a una posición vertical. El propósito de esto era cambiar la posición del cuerpo, de modo que siempre que caminase una mujer, sus nalgas se movieran para apoyar el la parte superior del cuerpo. El efecto es similar a usar zapatos de tacón alto.
Era una costumbre de la nobleza y los ricos hasta el principio del siglo VII. Para el final del 1600, millones de mujeres de todas las clases sociales ataban sus pies para imitar las clases altas. La práctica era tan común que el entorno juzgaría que una mujer sin pies minúsculos, estaba desahuciada para contraer matrimonio.

El proceso
El proceso de vendado comenzaba casi siempre cuando las niñas tenían entre cinco y siete años. En esta edad el cartílago, constituido predominantemente por agua, permitía ser moldeado fácilmente. El día del vendado inaugural era un acontecimiento social para las amigas de la niña y de su madre. La víspera del día del vendado, la madre llevaría zapatos minúsculos al altar de la diosa elegida y quemaría incienso en el altar, rogando lograr para su hija los pies pequeñitos. El vendado era realizado por una mujer experta.

Para asegurar un proceso exitoso, previamente a la niña se la habría obligado a llevar zapatos pequeños, muy apretados y puntiagudos, para frenar el desarrollo del pie. Esta preparación lleva el nombre de Chu Long, y podía durar desde un par de meses hasta un par de años. Sus madres les advertían que no importaba cuán doloroso fuera, no debían darse por vencidas. Si fracasaban en el proceso, no podrían sobrevivir en la sociedad cuando crecieran. El miedo llevaba a las muchachas a no poner objeción al dolorosísimo trance al que tendrían que enfrentarse. El vendaje de pies implicaba 4 etapas y su duración era de aproximadamente 3 años.

Primera etapa o "shi chan"
El pie derecho se vendaba generalmente primero, seguido por el pie izquierdo. Debían ser muy bien lavados y las uñas de los dedos debían estar lo más cortas posible. Luego la madre debía poner alumbre entre los dedos del pie para ayudar a la piel en el proceso de la contracción y para evitar que el pie se infectara y supurara.
Usando un vendaje, los dedos del pie eran forzados a doblarse hacia la planta del pie. Para juntar el talón y los dedos del pie, el tenso vendaje oprimía el pie hasta cubrirlo completamente. Sin embargo, el dedo gordo no era vendado, ya que sería indispensable para no mermar completamente el equilibrio del cuerpo en el futuro, y su apoyo sería necesario en la etapa de preparación del Loto de Oro. Los vendajes, una vez ajustados, se cosían. Sobre el pie se ponía un par de zapatos puntiagudos, dando fin a la primera etapa. Desde este momento comenzaba el proceso de cambio de la morfología del pie. Por eso, los zapatos debían frecuentemente para evitar el crecimiento del pie. Esto sucedía cada dos semanas generalmente, siendo cada nuevo par de zapatos más pequeño que el anterior.

Segunda etapa o "shi jin"
Se extendía durante más de medio año. El objetivo era conseguir un pie más fino y estrecho. Se producía la contracción de la piel, que llevaría a los pies a sangrar y a supurar. Cada tres días, se retiraban las vendas, se desinfectaban los pies y volvían a vendarse. Cada vez que eran vendados, la presión del vendaje sobre el pie aumentaba, con lo que el dolor era también más intenso cada vez. Porque el vendaje forzaba a los pies a formar una curva hacia la planta del pie, con lo que el pie entero también era curvado.
Esta etapa era la etapa más dolorosa. En esta etapa el pie ya no podía apoyarse plano sobre el piso, incluso el más mínimo contacto sobre él provocaba dolor, ni pensar el caminar. Era el momento de aprender a caminar usando los talones.
Tercera etapa o "jin chan”
Consistía en plegar el talón sobre la planta. Los músculos se contraían, la carne se pudría -pudiendo llegar a desprenderse de la planta-. Los dedos que en etapas previas se doblaron sobre la planta, estaban ahora rotos y prácticamente muertos. A veces, alguno de ellos, generalmente el meñique, podía legar a desprenderse del pie.

Cuarta y última etapa o "guo wan"
El propósito de la etapa era doblar aún más el pie para que pudiese formar un arco agradable. Este proceso llevaba cerca de seis meses. Además de usar el vendaje y los zapatos pequeños para apretar el pie, se usaba bambú para aumentar el arco del pie. Finalmente, el pie parecía ser una extensión de la pierna más bien que un accesorio separado.

Significado de los colores
Los chinos reconocen cinco colores primarios. Rojo, amarillo, azul (que incluye verde), blanco y negro.
Rojo: Un símbolo de la virtud y de la buena suerte usadas para las ocasiones festivas tales como bodas, aniversarios y celebraciones del Año Nuevo.
Amarillo: Hasta la caída de la dinastía de Qing, de uso restringido al emperador y excepcionalmente a algunos otros dignatarios. Los demás podían usar el color almendra. Azul: No había reglas para el uso del azul. El color púrpura, mezcla de azul y rojo fue usado por los nietos del emperador, pero nunca por el emperador mismo. Las mujeres jóvenes usaron púrpura y verde intenso. El gris azulado era patrimonio de las personas ancianas.
Negro: Si bien algunos lo consideraban el color del mal, también estaba reservado sobre todo para los ancianos.
Blanco: El color del luto después cumplir otras reglas rigurosa

Significado de los motivos decorativos
Las muchachas calzaban sus deformados pies en los ”zapatos de loto”, era prácticamente imposible caminar. Tenían forma de botita o pantufla, pero en todos los casos estaban finamente decorados con motivos de significado simbólico: las rosas simbolizaban la longevidad, el bambú la buena suerte, el narciso la renovación, la peonía la primavera y se reservaba el color negro liso para las ancianas.

Fuente: Revista de arte Nº7
Imagen: Tips de Belleza

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola. Me ha gustado muchísimo la información que publicaste, en verdad cada vez que leía más, creía mucho menos. Hace mucho tiempo leí un libro llamado "La Buena Tierra" donde mencionan ésta practica tan dolorosa pero no había profundizado en el proceso.

Saludos.