Yves Saint Laurent, una biografía


“Anfetaminas, drogas, alcohol, empiezan a crear en Yves daños psíquicos irreversibles”, destaca la polémica biografía escrita por Marie-Dominique Lelièvre sobre el modisto Yves Saint-Laurent, quien, dice la autora, comenzó a llevar una mala vida a partir de los años 1976-77, cuando se creó el personaje y el artista fue “fulminado” por el genio.

Según la publicación, Yves Saint-Laurent, era un personaje devorado por la angustia de tener que ser el mejor año tras año en su oficio, lo que le llevó a caer en manos del alcohol y de otras sustancias.

En una entrevista publicada el domingo pasado, la autora relata que el propio Bergé ayudó a crear el personaje de Yves Saint-Laurent y se convirtió en la pareja “que colmaba sus debilidades”, por lo que, al ser “indispensable”, privó al modisto de su “autonomía”.

Asimismo, Lelièvre afirma que, en su adolescencia, el creador sufrió y vivió mal su homosexualidad y fue víctima de burlas en el instituto, algo que, por otra parte, recuerda también el libro, era frecuente entre los homosexuales de su generación.

La autora describe a un hombre de carácter tiránico, que recibía sin dar nada a cambio, lo que era consecuencia, según ella, del “amor incondicional” que tuvo de las mujeres de su familia durante su adolescencia.

Sin embargo, afirma que el modisto tenía un trato exquisito con sus trabajadores, que rendían culto a su personalidad por su dedicación al oficio, pese a su carácter y a que para ellos no hubiera horarios.

Nació en Orán, por entonces colonia francesa de Argelia, en el seno de una de las mejores familias de la ciudad. Su padre, descendiente de un barón francés, era presidente de una compañía de seguros y propietario de varias salas de cine. Su abuela materna era española. Hijo primogénito de Charles Mathieu y Lucienne Andrée Saint-Laurent, creció junto a sus dos hermanas con todas las comodidades propias de una buena familia asentada en la Argelia francesa. Su padre, abogado de cierto éxito, siempre quiso que Yves estudiara derecho y éste asistió a una escuela de Orán donde recibió una educación basada en una férrea disciplina que le afectó e influyó en su vida posterior.

Siempre se sintió muy unido a su madre, Lucienne, una mujer bella y elegante que fascinaba a Yves con sus constantes cambios de vestuario. Ella comprendió enseguida la sensibilidad de su hijo y decidió buscar un centro de aprendizaje de confección y patronaje en París donde pudiera desarrollar todo su talento.

Fue éste un período de formación y también de dudas entre decidirse por el teatro o la moda, en que el adolescente Saint-Laurent devoraba Vogue y otras revistas especializadas, al tiempo que leía a Marcel Proust, su autor favorito. Finalmente, espoleado por su madre, se decidió a dar el salto, y el provinciano Yves fue a vivir solo a París con diecisiete años, dispuesto a aprenderlo todo sobre la alta costura.

Y pronto demostró que su empeño iba en serio. Mostró sus diseños a Michel de Brunhoff, director de Vogue, que resultó complacido y decidió publicarlos en su revista. Siguió los consejos de De Brunhoff y se matriculó en una escuela de alta costura, pero la encontró aburrida y poco tiempo después dejó de asistir a las clases.

En Argelia, la Segunda Guerra Mundial y la ocupación nazi de Francia parecían sucesos lejanos, y no incidieron demasiado en la vida de Yves Saint Laurent y su familia.

En 1950, Saint Laurent envió tres diseños a París, a un concurso convocado por el Secretariado Internacional de la Lana. Quedó en tercera posición, y acudió a recibir el premio acompañado de su madre. Sus diseños sorprendieron a Michel de Brunhoff, redactor jefe de Vogue, quien le recomendó que estudiase en la Chambre Syndicale de la Couture. Saint Laurent le hizo caso y tras graduarse en Orán se mudó a París, pero abandonó el curso al cabo de pocos meses, decepcionado.

En 1951 volvió a participar en el concurso del Secretariado Internacional, y esta vez resultó ganador, derrotando a un joven Karl Lagerfeld. Remitió más diseños a De Brunhoff, quien vio en ellos similitudes con un diseñador consagrado: Christian Dior. El responsable de Vogue envió estos diseños a Dior, quien vio al instante el talento de Saint Laurent y decidió sumarle a su taller.

Inicios con Christian Dior

Con 18 años, Saint Laurent entró a trabajar en la firma Dior, si bien sus tareas iniciales fueron más bien prosaicas: decorar el estudio y diseñar algunos accesorios. Sorprendentemente, Christian Dior le eligió como su sucesor en el cargo de Diseñador Jefe de la casa. Saint Laurent y su madre se extrañaron por la decisión de Dior, quien parecía demasiado joven para jubilarse. Moriría de un infarto ese mismo año.

En 1957, con 21 años, Saint Laurent se convirtió en el modisto más joven de la alta costura francesa. Su colección de primavera de 1958 alcanzó resonante éxito, al prolongar el estilo New Look acuñado por Dior. Este éxito contribuyó a rescatar la firma de una quiebra que parecía segura. Pero las creaciones posteriores de Saint Laurent cosecharon duras críticas, y su carrera en Dior se interrumpió en el año 1960, cuando fue llamado para cumplir con el servicio militar francés, coincidiendo con la guerra de independencia de Argelia. Saint Laurent había eludido la milicia hasta entonces gracias a influencias del propietario de Dior, Marcel Boussac, y se ha conjeturado que cuando Boussac quiso prescindir de él, movió los hilos necesarios para que le llamasen a filas.

Saint Laurent duró apenas 20 días en el ejército. Debido a las humillaciones infligidas por unos compañeros, sufrió un ataque de estrés y fue ingresado en un hospital militar. Allí supo que la casa Dior no le reservaba el empleo y que más bien había prescindido de él; esta noticia empeoró su estado emocional y fue ingresado en el psiquiátrico de Val-de-Grâce, un centro tristemente conocido por sus terapias agresivas. Saint Laurent sufrió electroshocks y le administraron sedantes y otras drogas, una etapa sombría que ayuda a explicar sus posteriores problemas emocionales y adicciones.

A finales de 1960 Saint Laurent abandonó el psiquiátrico, y al volver a París vio que su sustituto en la casa Dior era Marc Bohan, diseñador que se acercaba más al estilo «ladylike» (femenino a la antigua usanza) que se buscaba. Saint Laurent demandó a la empresa por daños morales con la ayuda de su amigo Pierre Bergé, y con el dinero recibido, sumado al apoyo financiero del empresario J. Mack Robinson de Atlanta, creó su propia casa de costura.

Fundación de la casa YSL

La primera colección, Ligne Trapéze, de ese mismo año, se convirtió en un éxito instantáneo. La imagen y el logotipo de la empresa (un anagrama con las iniciales YSL superpuestas) se encargaron al diseñador gráfico francés Cassandre en 1961, y siguen en uso hoy en día.

La colaboración de Pierre Bergé fue sustancial para que Saint Laurent llegase a erigir una empresa sólida. Aunque interrumpieron su relación sentimental en 1976, siguieron conviviendo en la misma casa y colaborando, y Bergé fue el apoyo imprescindible que permitió a Saint Laurent seguir creando y superar sus crisis emocionales.

Sus colecciones en los años 60 destacaron por la incorporación del smoking al vestuario femenino y por la implantación del prêt-à-porter como una línea comercial completa; de hecho fue el primer creador de alta costura que presentó una línea de esta nueva categoría de moda. En 1966 inauguró su primer local que comercializaba prêt-à-porter. También fue el primer diseñador que incorporó mujeres de raza negra como modelos en sus desfiles.

Sus diseños nunca dejaban indiferentes a los críticos. El desfile de otoño de 1966, inspirado en Mondrian, causó sensación, pero otras propuestas no se libraron de críticas negativas. En 1971 Saint Laurent lanzó una colección inspirada en los años 40 que fue masacrada porque se entendió que enaltecía los tiempos de la ocupación nazi («que él no conoció») y el «feo utilitarismo de la posguerra».

Diseñó decorados y vestuario para filmes y obras como Cyrano de Bergerac y La Pantera Rosa, y convirtió a Catherine Deneuve en icono de estilo y musa personal. Pero las exigencias de producción en alta costura y prêt-à-porter (dos colecciones al año de cada categoría) le acarrearon un estrés creciente, que combatía con alcohol y drogas. En 1987 sufrió un traspié en críticas a raíz de un fallido desfile en Nueva York; exhibió chaquetas con aplicaciones de joyas de 100.000 dólares pocos días después de que un crack financiero sacudiese la ciudad. Desde entonces, fue delegando el diseño del prêt-à-porter en ayudantes, y esta gama de su producción apenas retuvo pujanza entre sus fans.

La marca Saint Laurent suscitó otro escándalo en la última etapa, cuando para promocionar un perfume masculino se recurrió a una fotografía de desnudo frontal, donde un modelo posaba con los genitales visibles; fue la primera (y única) imagen de este tipo que se recuerda dentro de la publicidad de alcance global.

Saint Laurent fue también conocido por su faceta mundana; acudía a discotecas como Studio 54, y era consumidor habitual de cocaína. Cuando dejó las drogas, sumó otra adicción más inocua: bebía al día varios litros de Coca-Cola. Su vida íntima daba que hablar, aunque su compañero Pierre Bergé siempre le apoyó y contribuyó a que la empresa no naufragase ni en los peores momentos del diseñador.

Saint Laurent y Bergé reunieron una importante colección de arte en su mansión de la calle Babylon de París, gracias en gran medida al éxito económico del perfume Opium (1977), el más vendido del mundo. Adquirieron obras como un importante retrato de Goya que perteneció a los Rockefeller (El niño don Luis María de Cistué) y una escultura de madera de Constantin Brancusi (actualmente quedan sólo tres en manos privadas). Sumaron pinturas de otros muchos artistas como Frans Hals, Cornelis de Vos, Ingres, Géricault, Picasso, Fernand Léger, Giorgio de Chirico, Édouard Vuillard, Edvard Munch, Matisse y Mondrian, así como dibujos y acuarelas de Manet, Paul Klee, Paul Gauguin, Degas, Toulouse-Lautrec, Alberto Giacometti y Cézanne. En fechas posteriores la pareja declaró que «con los precios actuales, ya no podemos seguir comprando».

Su afición por el arte le llevó a homenajear a maestros como Piet Mondrian, Picasso y Braque, con vestidos que reproducen sus motivos. Una exposición en La Coruña (febrero de 2008) ilustró esta influencia en su trabajo, mostrando sus diseños junto con obras de arte que los inspiraron.

Yves Saint Laurent anunció su retiro del diseño de moda y las pasarelas en enero del año 2002. Se mostró decepcionado por la moda predominante, que a su juicio arrinconaba la ambición artística a favor del simple lucro «como si fuese hacer cortinas para ventanas».

Fallecimiento y subasta de bienes

Yves Saint-Laurent falleció en París el 1 de junio de 2008, a la edad de 71 años, tras una larga enfermedad de cáncer cerebral. Pocos días antes, formalizó su prolongada relación con Pierre Bergé mediante una unión civil, seguramente para solucionar cuestiones de herencia. Habían mantenido su relación amistosa hasta el final, si bien viviendo separados desde 1992.

Al funeral de Saint Laurent acudieron el presidente de Francia Nicolas Sarkozy y su esposa Carla Bruni, que había trabajado como modelo durante muchos años con la firma; así como por importantes personalidades vinculadas a la moda como Valentino, John Galliano, Jean Paul Gaultier, Claudia Schiffer, Naomi Campbell , Catherine Deneuve y Farah Diba.

Tras la muerte del diseñador, su colección de arte se dispersaba; su compañero Bergé comentó que tal conjunto se había formado como un proyecto de los dos que, al fallecer Saint Laurent, había perdido sentido. Se celebró una subasta de tres días, entre el 23 y el 25 de febrero en el Grand Palais de París a cargo de la firma Christie's. De los 733 lotes se vendieron 730 por un total de 373 millones de euros. El citado retrato de Goya se excluyó de la venta para ser donado al Museo del Louvre, y Bergé se quedó con algunas obras de Andy Warhol (retratos de Saint Laurent y de su perro favorito). Curiosamente, uno de los pocos lotes que no encontraron comprador fue el cuadro de Picasso Instrumentos de música sobre una mesa, la pintura con valoración más alta.

Saint Laurent ha pasado a la historia como el primer diseñador de moda que ha expuesto en un museo, el Metropolitan Museum de Nueva York. Creó, con Pierre Bergé, una fundación para la custodia y difusión de su legado creativo.

Fuentes
biografiasyvidas.com
es.wikipedia.org
sigloxxi.com

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