Actrices en el espejo


A lo largo de su vida, Milton H. Greene firmó 40 portadas para la revista Life, más de medio centenar para otra cabecera mítica, Look, y miles de páginas satinadas en las revistas más glamurosas. También retrató a muchos de los mitos del espectáculo del siglo pasado: de Frank Sinatra a Hitchcock, pasando por Groucho Marx y Cary Grant. Sin embargo, fueron las mujeres las que hicieron que Greene se pusiera al mismo nivel de otros grandes como Cecil Beaton, Irving Penn y Richard Avedon, quien lo describió como “el mejor fotógrafo de mujeres que he conocido”.
Nacido en 1922, en Nueva York, Milton Greene cogió una cámara cuando era un adolescente y no la soltó hasta su muerte, en 1985. La moda le interesó desde un principio, y realizó algunas de las imágenes más elegantes que se recuerdan en esta disciplina. Junto a Beaton, Penn y Avedon, hicieron que la fotografía de moda se convirtiera en un arte. Con su técnica impecable, sus cuidadas iluminaciones y escenografías, la cámara de Greene mimaba a las modelos, que peleaban por trabajar con él.

Su experiencia en la moda le abrió las puertas, en los 50, al mundo del espectáculo, donde retrató a la aristocracia del cine. Casi siempre en color, intenso y brillante, como la época. Unos años en los que los hombres llevaban sombreros fedora, y las mujeres, guantes largos y tocados maravillosos. Las actrices se rindieron a la mirada de Greene, quien retrató, entre muchas otras, a Grace Kelly, Marlene Dietrich, Sophia Loren y Audrey Hepburn.
Pero hubo una, Marilyn Monroe, con quien el fotógrafo estableció una relación muy especial, tanto en el campo profesional como en el personal: “¡Pero si eres sólo un niño!”, exclamó ella cuando lo conoció. “Y tú sólo una niña”, respondió él. Ahí empezó una relación que incluyó 52 sesiones fotográficas, una asociación para producir películas y una gran amistad. De hecho, la actriz vivió durante cuatro años con la familia Greene (y sin poner en peligro la estabilidad conyugal). “Marilyn era una buena mujer, y nunca me sentí amenazada por ella”, explica Amy, la viuda de Greene, en el Vanity Fair americano. “Sentía demasiado respeto por mí como para intentar seducir a Milton.”
Junto a su hijo, Anthony, Amy acaba de publicar But That’s Another Story (editorial powerHouse), un espléndido libro retrospectiva sobre la obra de su marido. Muchas de las imágenes se han restaurado digitalmente, lo que ha permitido recuperar su color original. Ordenado temáticamente, con un espléndido capítulo dedicado a Marilyn Monroe, las fotografías están amenizadas por textos con un punto deliciosamente cotilla de Amy.
La que fue esposa de Greene durante más de 30 años también fue estilista de moda y belleza, y le acompañó a numerosas sesiones. Entre muchas otras cosas, Amy explica que Sophia Loren jugaba al póquer en los descansos de los rodajes, que Marlene Dietrich apareció en el estudio con un impresionante abrigo de marta cibelina hasta los tobillos y que el principal problema de Marilyn Monroe fue que siempre “escogió hombres sin sentido del humor”. Fuente: www.magazinedigital.com

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