La lana

La lana, pashmina, cashemir o angora es el tipo de fibra que se extrae mediante el esquilado de ovejas, principalmente, y otros animales como la alpaca, la vicuña, el conejo, la llama, la cabra, y el antílope tibetano para la fabricación de textiles. La diferencia entre la lana y el pelo reside en el tipo de escamas que recubren la parte exterior de las fibras. Las de la lana son abundantes, muy pequeñas y puntiagudas, fijas solo por la base e incrustadas a presión. Según el número de escamas la finura y el rizo de la lana cambia.
La lana es una proteína ignífuga y resiliente. Sus propiedades principales son la elasticidad, el estiramiento, la higroscopicidad y la flexibilidad. La elasticidad y su resistencia al estiramiento hace que los tejidos de lana se deformen menos que los fabricados con otras fibras naturales. También es un tejido ligero con propiedades aislantes, que absorve la humedad.
Su capacidad de estiramiento la hace especialmente apropiada para pasar por los procesos de cardado, peinado e hilado que ejercen mucha tensión sobre la fibra. La elasticidad, relacionada con su capacidad de aguante al estiramiento, hace que la lana vuelva fácilmente a su largo natural tras ser estirada. Si se la estira más de lo debido pueden romperse, sin embargo los enlaces químicos y la fibra no puede volver a su estado original. Esta característica de la lana es la que hace que las prendas no se deformen y las alfombras sean a su vez elásticas.
La higroscopicidad se refiere a la capacidad de la lana para absorver la humedad: la lana absorve el vapor de agua de la atmósfera y lo pierde una vez seca. La fibra de lana es capaz de absorber hasta un 50% de su peso en escurrimiento. Flexibilidad: es la propiedad de las fibras de lana, por lo cual se pueden doblar con facilidad, sin quebrarse o romperse.
Desde el punto de vista de sus propiedades biológicas, al ser la lana una proteína (queratina), constituye un buen alimento para toda clase de insectos. Las larvas de la polilla de la ropa y del escarabajo de las alfombras son los predadores más comunes de la lana; se estima que estos insectos dañan varios millones de kilos de tejido de lana cada año. Se han sugerido varios tratamientos para prevenir este daño; tal es el caso de la fumigación de tejidos de lana con insecticidas, o la aplicación de productos químicos que reaccionen con las moléculas de lana y causen que la fibra no sea palpable para los insectos. Otro sistema es el de poner, en la cercanía de la lana, sustancias que despidan olores nocivos para los insectos. En cuanto a los microorganismos, la lana presenta cierta resistencia a las bacterias y los hongos; sin embargo, estos microorganismos pueden atacar las manchas que aparecen en la lana. Si la lana es almacenada en una atmósfera húmeda, aparecen hongos, que incluso pueden llegar a destruir la fibra. Por otra parte, las bacterias que producen podredumbres pueden destruir la fibra, si la lana permanece mucho tiempo en humedad y polvo.
Las especies salvajes de oveja tienen una primera capa corta y lanosa cubierta por una capa de pelo largo, recto y tosco. Este pelo ha desaparecido en las variedades domésticas; la cría selectiva de estos animales ha mejorado tanto la calidad como la abundancia de lana. La producción de lana de oveja también depende de la nutrición, del clima y de su cuidado.

Las ovejas suelen esquilarse una vez al año, en primavera o a principios del verano. En las regiones donde el clima es templado todo el año se pueden esquilar dos veces. La lana se corta muy cerca de la piel con esquiladoras mecánicas y en una sola pieza, llamada vellón. El peso medio del vellón de una oveja de la mejor variedad es de 4,5 kg. También se obtienen pequeñas cantidades de lana de los corderos sacrificados para su consumo.



La lana de las diferentes partes de la piel varía en cuanto a la longitud de la fibra, finura y estructura. La calidad es también distinta según las diferentes variedades de oveja. La oveja merina da la lana más fina; se ha cruzado con otras variedades para que produzca lana más tosca pero más larga. Cerca del 40% de la producción mundial de lana se obtiene de ovejas merinas, y un 43%, de variedades cruzadas. El resto procede en su mayoría de variedades especiales de oveja. Una pequeña parte de la lana empleada en la confección de ropa se obtiene de otros animales como el camello, la alpaca, las cabras de Angora y Cachemira, la llama y la vicuña.

El valor de la lana en el mercado depende de su finura y de la longitud de la fibra. También se tiene en cuenta su resistencia, elasticidad, cantidad de rizo y su uniformidad. El procesado de la lana genera dos productos diferentes: lana cardada y lana peinada. En el sistema de cardado las fibras se cardan y después se hilan. En el sistema de peinado, las fibras se peinan y se separan las largas de las cortas; las cortas se cardan y con las largas se forman unas hebras, llamadas estambres, preparadas para su hilado. En este sistema es importante que las fibras tengan una longitud uniforme, ya que las fibras cortas son difíciles de hilar. Para lana cardada se pueden utilizar fibras mezcladas de diferentes longitudes. Las lanas finas se clasifican según la longitud de la fibra. Las fibras más largas se peinan para hacer estambres de lana peinada; las cortas se hilan y tejen para fabricar tejidos de lana cardada.

Los tejidos de lana deben llevar su etiqueta identificativa que indique el porcentaje de lana y la descripción de la fibra empleada, es decir, si es virgen, reprocesada o reutilizada. La lana virgen es la lana nueva, que no se ha utilizado antes para hacer otro tejido. La lana reprocesada es la que se aprovecha de restos de otros tejidos y se reprocesa en uno nuevo. La lana reutilizada es fibra recuperada de tejidos usados, rehilada y retejida. Esta categoría es hoy menos importante debido a la competencia de las fibras sintéticas.
Australia es el mayor productor de lana en bruto, con el 29% de la producción mundial. Otros países productores importantes son Nueva Zelanda, Argentina, Sudáfrica y Uruguay. Los principales importadores son los países de Europa occidental, Estados Unidos y Japón. Los países de la antigua URSS y China tienen una producción lanera importante, pero orientada a cubrir las necesidades de su propia industria.

El primer paso en el procesado de la lana para hacer tejidos es ordenar las fibras. Como cada vellón es independiente, se separan en montones de características similares, atendiendo sobre todo a su calidad y longitud. Después de separarlos, se limpian, ya que la lana está impregnada de una sustancia grasienta compuesta por lanolina y churre. La grasa y suciedad se eliminan con detergentes y jabones básicos y la lanolina se utiliza para la fabricación de muchos productos.

La lana limpia se desenreda y se estira en una capa fina y continua durante el proceso de cardado. Las fibras pasan por la cardadora, provista de unos cilindros con alambres flexibles que convierten la lana en un manto delgado y uniforme. El procesado de la lana cardada varía según el método de hilatura que se vaya a utilizar.

Los tejidos de lana cardada, como los tweeds, se tejen con hebras pesadas formadas por fibras cortas desordenadas, por lo que estos tejidos son gruesos y con una superficie difusa. Los tejidos de lana peinada, como la tela de gabardina, se tejen con hilados compuestos por fibras largas y delgadas, trenzadas y apretadas para formar una superficie lisa.

Para hilar la lana cardada, el manto se divide en cintas finas que se frotan, enrollan y estiran para formar el hilo. Para hilar la lana peinada, la lana se procesa en unas máquinas peinadoras que colocan en la misma dirección las fibras largas. La hebra resultante se aprieta haciéndola pasar por varias máquinas hasta obtener un hilo fino.

Problemas del uso de la lana
Australia produce el 30 por ciento de la lana usada en todo el mundo, explotando a más de 100 millones de ovejas. Evidentemente, un trato humanitario que provea cuidados veterinarios a cada una de estas ovejas no es una prioridad para la industria.

Las ovejas criadas en Australia son principalmente merinos, criados específicamente por su piel rugosa y gran cantidad de lana. Este exceso de lana causa a las ovejas muerte por deshidratación debido a que no están acostumbradas a climas calurosos. Entre los pliegues de su lanuda piel se depositan parásitos e insectos que ponen huevecillos y pueden devorar viva a la oveja. Para prevenir este ataque de pulgas e insectos, los granjeros australianos practican una cruel operación llamada “mulesing” que consiste en colocar a las ovejas boca arriba y atar sus patas entre barras de metal para –sin anestesia ni analgésicos– cortar trozos de carne del tamaño de un plato, alrededor de su cola. De esta manera las pulgas no se alojarán en la oveja, pues no les gusta la carne viva. Sin embargo, las heridas a veces se infectan y las pulgas atacan de cualquier manera.

Semanas después de haber nacido a las ovejas se les perforan las orejas, se les corta la cola y a los machos se les castra sin anestesia, haciendo una incisión y extrayendo los testículos, o con una liga que les corta la circulación, siendo este es el método más doloroso.

Cada año, cientos de ovejas mueren de hambre antes de las 8 semanas, las ovejas adultas mueren por enfermedades, falta de cobijo o negligencia.

La industria de la lana daña el medio ambiente. Los excrementos generados por los animales contribuyen significativamente al “efecto invernadero”. La fermentación de de sus excrementos equivale a un cuarto de las emisiones de metano. En Nueva Zelanda, las emisiones de metano provienen en su mayoría de las ovejas y constituyen más del 90 por ciento de las emisiones causantes del “efecto invernadero” en ese país.

En el verano del 2003, el Ministro de Agricultura de Nueva Zelanda, Jim Sutton, el Comisionado para el Cambio Climático, Pete Hodgson, y otros miembros del gobierno propusieron poner impuestos a los granjeros por las emisiones de metano, pero el plan no se puso en marcha.

Daños a la tierra
En la primera mitad del siglo veinte, la Patagonia argentina se convirtió en la segunda nación productora de lana después de Australia. Debido a la sobre explotación de los pastos la erosión causó desertificación en el 93 por ciento de la tierra y Argentina ya no es un productor importante.

Contaminación de las aguas
Las heces fecales de las ovejas contaminan las aguas cercanas a las granjas. Un estudio realizado por el gobierno de Nueva Zelanda en dos granjas de ovejas, encontró contaminación fecal en el agua en niveles que “excedían los estándares sanitarios aprobados en 1994 y que serían adecuados para dar de beber al rebaño”.

El químico que se usa para evitar parásitos en las ovejas es nocivo para el medio ambiente. En 1995 hubo un derrame accidental –de tan solo una cucharada– del químico llamado pyrethroid cypermethrin, que mató a 1,200 peces del río donde fue vertido.

Daños a otras especies
La industria de la lana también daña a otras especies que considera como plagas. Los canguros son considerados una plaga y los dueños de las tierras de cultivo para alimentar a las ovejas pueden eliminarlos sin temor a las repercusiones. El método más frecuente para matar a las crías de canguros es la decapitación o un golpe seco en la cabeza.

En Estados Unidos, la población de coyotes es masacrada cada año pues éstos se ven obligados a bajar de las montañas y alimentarse de las ovejas y otros animales criados para el consumo humano.

Fuentes
http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761560402_2/Lana.html
http://www.petaenespanol.com/cmp/wool3.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Lana

Imágenes
http://fiberfantasies.wordpress.com/2007/02/02/a-palette-of-dyed-wool-roving/
http://www.global-b2b-network.com/b2b/82/85/310/34333/tannery_wool.html

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