Yamamoto en la Expo


El rey de la moda 'glam' desembarca en la Expo
Kansai Yamamoto despliega su atronador montaje posmoderno en el pabellón nipón

BORJA BAS - Madrid - 21/07/2008
Todo empezó con un peinado. Con los códigos hippies desgastados, un jovencísimo David Bowie buscaba el tránsito de trovador a provocador. Entonces vio a una modelo con un corte de pelo andrógino de un rojo furioso en la revista Honey. El responsable, Kansai Yamamoto, el primer diseñador japonés que presentaba un desfile de moda en Londres. Era 1971 y despertaba el glam. Sin dilación, el cantante le encargó el diseño de una criatura destinada a revolucionar la imaginería pop: Ziggy Stardust, un ambiguo alienígena con reminiscencias del teatro kabuki. Su colaboración se extendió también al vestuario de Aladdin Sane, sellando uno de los momentos clave que definirían la cultura musical posmoderna.

Hoy, a sus 64 años, Kansai Yamamoto está considerado uno de los padres de la moda japonesa contemporánea. Y, aunque reconozca que Bowie, con quien mantiene una buena amistad, le sirvió como embajador en el mundo, prefiere no hablar sobre el pasado. Está en un salón del hotel Palace, de Madrid, porque ha venido a presentar uno de sus célebres supershows, un espectáculo masivo donde actores y público se entremezclan bajo un monumental despliegue de colores, luz y sonido.

Se verá el miércoles, dentro del programa de la Semana de Japón, que empieza hoy, organizado por el pabellón nipón en la Expo de Zaragoza. Bautizado como Festival of life, este supershow es una extensión del que ya presentó en 2005 en la Expo Aichi de Japón, dedicada al "amor a la Tierra". En él, según anuncia el propio comisario, Takeshi Miyamoto, los participantes vivirán "el atronador ritmo de los tambores japoneses, el paso de un dragón serpenteante gigante, el clamor de los fuegos artificiales y el vuelo de un enorme globo aerostático".

Cada voluntario inscrito se llevará de recuerdo un kimono diseñado por Yamamoto. El modisto y productor, que prefiere no adelantar mucho sobre el evento, dice: "Está destinado a barrer nuestras diferencias, porque hay algo común a todas las personas: las emociones. Si los españoles son tan apasionados como intuyo, vamos a hacer de esto un acontecimiento memorable".

La preocupación medioambiental no supone una novedad. "En japonés designamos cada día de la semana con una letra que representa elementos naturales: domingo, sol; lunes, luna; martes, fuego; miércoles, agua; jueves, árbol; viernes, metal; y sábado, tierra. Siempre han estado presentes en mi obra, tanto en la ropa como en estos espectáculos. Cada día me levanto a las cinco de la mañana y salgo a pasear con mi perro por el parque de Yoyogi, uno de los más grandes de Tokio. Me descalzo para sentir la textura de la tierra, contemplo cómo cambian los árboles según la estación, el color del día a medida que amanece... Esa comunión con la naturaleza es la que quiero trasladar al Festival of life.

Yamamoto montó su primer supershow, Hello Russia, en 1993, que reunió a 120.000 personas y se convirtió en la mayor concentración en la Plaza Roja de Moscú desde la II Guerra Mundial. Para entonces, ya se había convertido en un empresario de moda insobornable: en lugar de diluir sus referencias japonesas a favor de gustos más occidentales, subrayaba el colorido folklore tradicional en cada presentación, siempre más cerca de la performance que de un desfile de moda. Algo que le valió también la admiración de Elton John, Marc Bolan, Stevie Wonder o John Lennon, que se tomó una de sus últimas fotografías junto a Yoko Ono con una chaqueta bordada de él dos días antes de su asesinato.

Andy Warhol era asiduo a su tienda en Nueva York donde, por cierto, consiguió su primer trabajo como empleado un Marc Jacobs de 17 años. A él todo esto poco le impresiona. Aunque admite influencias de algunos artistas emblemáticos en su trabajo (le apasionan Picasso o Gaudí), le han marcado más experiencias de superación personal como la del explorador japonés Naomi Uemura, la primera persona en escalar hasta lo más alto del Monte McKinley o en alcanzar el Polo Norte solo. "Él es la prueba de que hasta lo más grande e inaccesible empieza siempre de igual forma: dando un primer paso".

Fuente: http://www.elpais.com

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