De la limpieza del sendero

... Rikyu observaba a su hijo Sho-an mientras éste barría y regaba el senero del jardín. 'No está bastante limpio', dijo Rikyu cuando Sho-an terminó su tarea, y le ordenó que siguiera limpiando. Al cabo de una hora tediosa, el hijo se dirigió a su padre. 'Padre, ya no se puede hacer nada más. He lavado tres veces los peldaños, los faroles de piedra y los árboles están bien rociados con agua, el musgo y los líquenes brillan con un fresco verdor; no he dejado ni una ramita ni una hoja en el suelo'. 'Joven necio', le reprendió el maestro del té, 'no es así como hay que barrer un sendero en el jardín, sacudió un árbol y esparció por todas partes hojas doradas y carmesíes, ¡fragmentos del brocado del otoño! ... De El Libro del té, de Okakura Kakuzo

0 comentarios: