Telegramas de Saint Valentine's Day





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El wonderbra romano


Casi todos os acordaréis de la campaña publicitaria del Wonderbra, “Hello Boys“, protagonizada por Eva Herzigova en los años 90. Revolucionó el mercado, disparó las ventas e incluso se crearon leyendas urbanas, como la que corría por los mentideros de que este anuncio colocado en las vallas publicitarias había provocado más de un accidente automovilístico… por despistes al volante. El año pasado fue designada por el “Outdoor Hall of Fame” como el anuncio exterior más llamativo en décadas. Pues bien, aunque el boom fue en los años 90, y según la Wikipedia fue registrado en los Estados Unidos en 1935, es un invento… de los romanos. El mamillare era una banda de tejido fino que servía para cubrir los pechos y, como los romanos gustaban de pechos pequeños, para limitar su crecimiento. Además, también existía el strophium que eran una cintas de cuero bajo los pechos que no los tapaba pero servían para realzar el busto… a modo wonderbra. Fuente: Historias de las historia

Muebles vintage: mesa y estantería de madera



Hindsvik

Ionized, tejido inteligente, mejor descanso


Un consorcio español de investigadores ha desarrollado un tejido inteligente, llamado 'Ionized', que libera iones negativos y su adhesión a los compuestos que envuelven los colchones. El resultado es una mejora notable del descanso cuando dormimos.
FUENTE | Spain Technology 08/02/2012
La apuesta por aplicar 'Ionized' en el descanso surge porque es precisamente durmiendo donde se pasan más horas de la vida. De ahí que la Universidad Politécnica de Valencia y el Grupo de Gestión Integral en la Industria Textil (Giitex) hayan pensado en introducir este pionero sistema en el dormitorio, y concretamente, en el colchón.

Gracias a 'Ionized' se pueden generar en el ambiente de una habitación entre 10.000 y 20.000 iones negativos por centímetro cúbico. Así, se consiguen neutralizar los iones positivos generados por factores como la contaminación o los campos magnéticos de los aparatos eléctricos y que son origen de malestar, dolores de cabeza, agotamiento, insomnio o la generación de gérmenes.

Además de neutralizar los iones positivos, se generan los negativos, que son beneficiosos para reducir las bacterias, propiciar ambientes relajantes, reforzar el sistema inmunológico, mejorar la circulación sanguínea e incluso equilibrar del ánimo, ya que los iones negativos generan serotonina en el cerebro, sustancia que se encuentra a niveles bajos en personas con tendencia a la depresión y la ansiedad.

El proceso incluye la microencapsulación de iones negativos y su adhesión a tejidos inteligentes que envuelven los colchones y que liberan los iones por la fricción generada con los giros naturales que hacemos cada noche mientras dormimos.

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Ponchos





Un poncho es una prenda típica de Sudamérica. Se trata de un abrigo de diseño sencillo, consistente en un trozo rectangular de tela pesada y gruesa, en cuyo centro se ha practicado un agujero para la cabeza. La tela se deja caer sobre el cuerpo, disponiendo los extremos de manera que permite mover con facilidad los brazos.

Aparte, existe el poncho militar, impermeable y mimetizado, que permite a los soldados y su impedimenta protegerse de la lluvia y otras inclemencias del tiempo, tumbarse en suelo húmedo, mejorar el camuflaje de la posición y otras muchas utilidades.

El origen etimológico de la palabra «poncho» es discutido. Para algunos estudiosos, como Diego Abad de Santillán en su Diccionario de argentinismos (1976), "«poncho»" es una castellanización de la voz quechua punchu, con el mismo significado; y según Lafone Quevedo podría relacionarse con punchaw, «el día», por la asociación simbólica entre sacar la cabeza por el tajo del poncho y la salida del sol.

Sin embargo, para otros, como María Millán de Palavecino, el nombre de esta prenda tendría su origen en el mapudungun, si bien pontro significa «frazada» y poncho se dice makuñ.[4] En un estudio sobre la historia del poncho en Argentina, se dice que la primera mención escrita del término en el territorio data de 1714 y que en un documento de 1737 se alterna el uso de «poncho» y «frezada» para una misma prenda.[5]

Por otro lado, Marcos A. Morínigo y luego el filólogo español Joan Corominas en su Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, niegan su origen indígena basándose en una aparición de «poncho» con el sentido de «frazadilla» en la crónica de Alonso de Santa Cruz de 1530, años antes de la conquista del Imperio inca o del primer contacto entre mapuches y españoles.

De origen andino, formando parte de la vestimenta habitual de los nativos amerindios de la región, también ha sido adoptada por los criollos.

Por su sencillez, se ha incorporado a la indumentaria militar, fabricándose actualmente de material impermeable.

En Argentina se utilizan también los ponchos de diseño de guarda atada, imprescindibles en lo que se refiere a diseño y cultura tradicional. Estos se realizan con guardas pampa o mapuche e inca, estos últimos recreados en la ciudad de Belén, en la provincia de Catamarca. Cada provincia tiene un modelo particular de poncho, por ejemplo, al poncho teñido de color punzó con franjas negras junto a los bordes en señal de luto por la muerte de Martín Miguel de Güemes, se conoce como poncho de Salta.

En Chile tuvo una disminución del tamaño en el traje del huaso o personaje típico en una búsqueda de la elegancia. Sin embargo, los trabajadores de los campos lo siguen usando en el tamaño normal. Durante el auge de la Nueva Canción Chilena, los grupos juveniles adoptaron el poncho como parte de su uniforme, entre estos: Quilapayun o Inti Illimani.

En Colombia es parte de la indumentaria típica de la región paisa y las regiones de clima templado de Boyacá y del nor-oriente de Cundinamarca. El origen de su uso está ligado a la región cundiboyasence del Valle de tenza.

En Perú y en Bolivia, el poncho, al igual que el chullo, es una prenda de uso diario en amplios sectores de la población campesina. Esta prenda es típica en personajes simbólicos de diversas regiones peruanas como el morochuco ayacuchano, el montonero arequipeño y el qorilazo sureño.

Fuente: wikipedia

La historia jamás contada de las medias

Su nombre completo sería el de medias calzas pues las antiguas calzas cubrían desde la cintura hasta los pies, y las medias solamente la mitad que las calzas.



La misma raíz calc- está presente en calceus, nombre latino de la prenda de vestir que se ajustaba al pie y que, dado que los romanos no usaban calcetines, era el zapato; éste es el origen de palabras tan frecuentes como calzado, calzar, calzador y descalzar. Cuando los romanos adoptaron de los pueblos germánicos el uso de las medias, las denominaron con un derivado de calceus: calcea (calzas). Durante la Edad Media, las calzas se fueron llevando cada vez más largas, hasta cubrir desde los pies hasta la cintura. Hasta el siglo XV sólo los hombres usaban calzas o medias; las mujeres al llevar vestidos, utilizaban el zapato con la pierna y los pies descubiertos.

Cuando, en el siglo XVI, esta prenda se dividió en dos partes, la superior, que cubría el abdomen y parte de los muslos, fue introducida en la vestimenta femenina; recibió en castellano el nombre de calzas o calzones (hoy, menguado su tamaño, los llamamos calzoncillos); la parte inferior se llamó calcetas o medias calzas. Las calcetas han ido reduciendo su tamaño hasta los actuales calcetines, que apenas llegan a la pantorrilla; las medias calzas, en cambio, abreviado ya su nombre a medias y restringido su uso al sexo femenino, siguen cubriendo por encima de la rodilla.

Una de las muchas leyendas que se cuentan de la reina Isabel de Castilla se refiere al regalo que le llevó el embajador de Francia: un precioso par de calzas de seda bordadas. Inmediatamente estalló el escándalo en la corte. ¿Cómo el embajador podía aludir de un modo tan grosero a la intimidad de la católica soberana? No tenemos ninguna duda de que el regalo sería devuelto con desdén.

Las piernas no existían, literalmente hablando. Al menos es lo que se desprende de otra anécdota ya de época mucho más reciente. Cuando a otra reina Isabel (II), le fueron ofrecidas unas calzas, el indignado comentario del jefe de la Casa Real fue: “¡Las reinas no tienen piernas!”

Pero sí tenían, y a muchas les gustaba adornarlas con empaque real. Consta que otra Isabel más, la I de Inglaterra, agradeció mucho a lady Montagu el regalo del primer par de medias fabricadas en un telar, proclamando que le hubiera gustado usar siempre medias como éstas, tubulares, muy adherentes y que tan bien modelaban la pantorrilla. Pero aunque a través de los siglos las mujeres usaron medias más o menos finas y caras según la moda, éstas permanecían ocultas por la longitud de las faldas, y la mayor atención era dedicada a los zapatos. Pero los bordados de las medias de estas épocas demuestran que maridos, amantes y favoritos recibían cumplida atención.


Antiguamente las medias finas se tejían con seda. Pero de pronto, la guerra introduce un nuevo contratiempo: en 1941 el gobierno británico prohíbe el uso y la venta de las medias de seda. Miles de personas se quedaron sin chamba, y el glamour y la transgresión de los años 20 ya no tenían razón de ser. Para la mujer, se impuso un estilo de vestir más liviano. El largo de los vestidos y las faldas cayó hasta los tobillos.
Pearl Harbour había cortado el suministro de seda japonesa, y la poca existente debía ser utilizada con fines bélicos, desde los paracaídas a determinados vestidos para las tropas que debían operar en climas nevados. En Europa, las piernas de las mujeres quedan a la vista hasta la misma rodilla, sobre aquellos zapatos casi ortopédicos de suela altísima (los topolinos), y los púlpitos empiezan a tronar contra tantos acortamientos. El Papa arremete contra los “vestidos exiguos quo que están hechos de tal modo que ponen de relieve lo que deberían ocultar”. Pero la escasez se deja sentir también. A falta de medias, buenas son pinturas con un pigmento más o menos ocre. Lo más difícil, la falsa costura, debía ser hecha por una amiga. Hay que ver lo que puede el ingenio.

En 1935, el químico norteamericano Wallace Carothers* inventó el nylon, al que definió como “una nueva seda hecha con fibra sintética”, sin saber que estaba por revolucionar el mundo de la moda. Hacia 1938, ya se anunciaba la llegada de unas nuevas medias resistentes, que no se romperían ni necesitarían costura adicional. Las consumidoras, reprimidas por la crisis, andaban ansiosas pues la silueta femenina clamaba por emerger. Finalmente, el 15 de mayo de 1940 pasó a la historia como “El Día N”, al ser el primer día de ventas de las flamantes medias de nylon, que fueron un boom instantáneo: las mujeres enloquecieron por esta prenda y unos 5 millones de pares fueron vendidos en apenas cuatro días en los grandes almacenes de Estados Unidos.



“Más fuertes que el acero”, advertía el anuncio sobre este accesorio, que estaba por propiciar una nueva imagen para el inconsciente colectivo: las también llamadas ‘medias de cristal’ –gracias a su transparencia– envuelven las torneadas piernas que asoman cuando la puerta de un auto se abre, marcando prácticamente el devenir de la publicidad automotriz hasta el día de hoy. Y es que la siguiente lógica de marketing es implacable: si un varón tiene el auto que merece, también tiene la mujer que merece. Una mujer de buenas piernas, por supuesto. Ya lo decía el cineasta Preston Sturges: es preferible un buen par de piernas antes que un par de brazos.
Pero al cortarse el suministro de la seda de Japón en la Primera Guerra Mundial, se extendió el uso de medias de naylon.  Las medias hechas con esa fibra sintética llegaron a Europa con los soldados estadounidenses, y marcaron una nueva época: las medias se rompían menos, y aquellas torturas para coger los puntos soltados, que exigían una habilidad insólita pese a la ayuda de lupas, empezaron a ir en retroceso simplemente porque el precio había bajado y salía más a cuenta comprar un nuevo par.
Las medias de nylon tampoco duraron mucho, ya que en la Segunda Guerra Mundial la producción de naylon se destinó a hacer paracaídas. Cuánto les deben las pantys, las portaligas, los leggins, la lycra, la minifalda, etc., a las medias de nylon. El éxito de esta prenda radicó, en buena parte, en que sus creadores tuvieron el olfato de seguir las tendencias de los tiempos, pues en el arte, aun antes de la invención del nylon, el atrevimiento no bajaba en intensidad. Así, en el filme “El Ángel Azul” (1930), la actriz Marlene Dietrich escandalizó a la sociedad al interpretar a Lola Lola, una cabaretera que no duda en exhibir sus portentosas piernas apenas cubiertas por unas medias. Era como si Dietrich, quien supuestamente mantuvo una relación lésbica con Greta Garbo, proclamara la liberación sexual desde la pantalla.

Al restituirse la fabricación de medias las mujeres se abalanzaron para conseguirlas, cuatro millones de medias se vendieron en pocos días. En 1956 nacen las medias sin costura, que son acogidas con satisfacción: son más cómodas y prácticas, y liberan de la permanente tendencia de aquélla a torcerse. De todos modos, estas innovaciones no siempre son bien acogidas, especialmente por los caballeros, que recuerdan el placer visual de una señora que se inclina para estirarse las medias o para detener, con un dedo humedecido en saliva, la carrera que sube o baja por la pierna. En 1951, comenzaron a elaborarlas con un diseño anatómico, para que se adecuaran a la forma del pie y evitaran causar arrugas. Luego las ligas dejaron de ser imprescindibles cuando apareció la banda de siliconas, otro invento sensación que mantiene a las medias de nylon sujetadas a los muslos, y que potenció la carga erótica de las piezas.

A fines de los 50 llegan los leotardos, de momento para niño. Pero pronto las mujeres se apropiarán de ellos. Ese invento, convenientemente estilizado, acabará en los hoy omnipresentes pantys.

En los 60 una jovencísima diseñadora, Mary Quant, lanza la audaz minifalda, que rápidamente obtiene un éxito arrollador. Las piernas, los muslos, saltan al aire. La minifalda es sustituida brevemente por las bermudas y los hot pants, que requerían como aquéllas, medias hasta la cintura. Es el momento del panty elástico, a menudo de color y adornado con los motivos más ingeniosos.

En los años 70, ¡ay!, un triste acontecimiento: empiezan a triunfar masivamente los pantalones. La mujer los lleva cada vez más a gusto, y la moda es tan arrolladora que durante unos años las piernas femeninas desaparecen de la vista. ¡Son tan cómodos! No hay que preocuparse por la depilación, ni por las carreras, ni por el viento, ni por nada. De paso, así las medias duran mucho más y sus fabricantes empiezan a preocuparse. Tampoco los varones no se sienten a gusto. La consigna es clara: ¡Hay que fomentar la vuelta a la falda!
El liguero es la prenda sexy por excelencia, la preferida por los hombres, pero tiene serios inconvenientes en cuanto a la comodidad: se desajustan, a veces se sueltan e intentar correr con ellos puestos puede ser todo un drama. Odian el panty: “Armadura medieval, coraza antiestética, incomodísimo para cualquier incursión un poco audaz”; así se manifiestan en una encuesta realizada por la revista Donna en 1983, al par que suspiran por el binomio liguero-medias, que los más jóvenes, por desgracia, ya no conocen.

Y la media tradicional vuelve por fin. Pero ya nunca será como antes: convive con el panty. Con todo, la variedad puede compensar esta pérdida. Las medias son lisas, de colores, con dibujos, permiten todos los caprichos del diseñador. Aparecen mil tipos de ligueros. Las ligas, también recuperadas, son de variados colores, con predominio del rojo, y recuperan el carácter simbólico de que ya gozaban en la Edad Media, cuando aquel rey emitió la célebre frase “Honni soit qui mal y pense” al devolver a una dama la liga que se le había caído danzando.

De pronto, en los años 80, la media se oscurece, y en ese color, cuando no totalmente negra, triunfa en toda la línea, recordando la España del Siglo de Oro. Pronto El Corte Inglés y demás fabricantes intentarán destronarlas (¡hay que variar, hay que comprar cosas nuevas!). Pero la media negra resiste años y años de este acoso comercial, y entramos en el siglo XXI sin que nada enturbie su reinado.

Es interesante preguntarse el por qué de esta fidelidad femenina al negro (que tampoco disgusta del todo a los hombres). Sociólogos de enjundia se han sumergido en el estudio, y las conclusiones varían: desde quien piensa que simplemente adelgaza hasta quien supone que proporciona una relativa seguridad a la mujer que se olvida así de estar exhibiendo sus piernas. Sea como sea, la media oscura permanece y no parece que en fecha próxima vaya a ser desterrada.
En los 50 Wolford elabora las medias sin costura. Aunque hoy en día se siguen fabricando algunos modelos con costura, por motivos estéticos.

Tipos

Actualmente, gracias a la tecnología hay mucha variedad de modelos y precios. Hay medias de todos los grosores, colores y estampados. Algunos tipos son:

- Medias de rejilla o de red: Son medias que en vez de un tejido uniforme son una especie de red. Aparte de la forma romboidal, hay otras como la hexagonal y otras más complejas.
- Medias con costura: Actualmente las medias no suelen llevar costura, pero algunos modelos sí lo llevan por motivos estéticos.
- Medias cubanas: Son las medias con costura y refuerzo en la planta.
- Medias caladas: Son las medias con dibujos de calas.
- Medias de verano: Medias que dan menos calor, para el verano.
- Medias térmicas: Medias que dan más calor, para el invierno.
- Minimedias: Son medias del tamaño de un calcetín. Se suelen usar con pantalones.
- Medias antiembolias: Para prevenir la formación de émbolos y trombos-Prevención de Trombosis Venosa Profunda especialmente en los pacientes que han sido sometidos a cirugía o en aquellos que se hallan encamados o si el paciente presenta un alto riesgo de tromboembolismo venoso. Medias antiembolia facilitan el flujo de retorno de la circulación venosa, evitando la estasis venosa y la dilatación de las venas, circunstancias que predisponen a la formación de varicosidades y al desarrollo de trastornos tromboembólicos.
- Medias con autosujección: Son medias que no necesitan liguero. Actualmente se suele utilizar una tira de silicona para mejorar la sujeción. También se denominan Medias de liga o medias autosujetables.
- Medias de encajes: Supersexis.
- Pantimedias: Cubren toda la pierna hasta la cintura. Algunas pantimedias simulan un liguero y una par de medias en una sola pieza; son tan cómodos como las pantimedias y tienen la sensualidad del liguero.
- Leotardo o Mallas: Son como unas pantimedias pero de tejido más grueso. Adecuadas para el frío. Son habituales en las niñas.
- Algunas medias se combinan con un body en una pieza. Esta prendas se las suele llamar Bodystocking.

* Wallace Hume Carothers es considerado el padre de la ciencia de los polímeros fabricados por el hombre y el responsable de la invención del Nylon y el Neopreno.

A pesar de una sorprendente carrera profesional, en la que obtuvo más de cincuenta patentes, el brillante químico, inventor y académico fue un hombre atormentado.

Carothers nació en 1896 en el estado de Iowa, Estados Unidos. Primero estudio Contabilidad y, mientras daba clases en esa carrera, realizó sus estudios en Ciencias, obteniendo los grados de Maestría y Doctorado en la Universidad de Illinois.

Más tarde, fue profesor en la prestigiosa Universidad de Harvard, donde inició sus investigaciones sobre las estructuras químicas de los polímeros.

Éstos son sustancias naturales o sintéticas compuestas de grandes moléculas llamadas macromoléculas. Los polímeros forman muchos de los materiales de organismos vivos, incluyendo proteínas, celulosa, caucho natural y seda, entre otros.

Los polímeros sintetizados en el laboratorio, mediante sofisticados procedimientos químicos, han llevado al desarrollo de importantes productos comerciales como plásticos y fibras sintéticas.

En 1928, la compañía química DuPont abrió un laboratorio para el desarrollo de materiales artificiales y Carothers dejó Harvard para encabezar su división de investigación. Él y su equipo fueron los primeros en investigar la familia química de los acetilenos.

El acetileno es un gas incoloro, explosivo al contacto con el aire, que se almacena disuelto en acetona y es usado para hacer plásticos, resinas y Neopreno, un caucho sintético creado en el laboratorio de Carothers, que se utiliza, por ejemplo, en la fabricación de trajes térmicos para los buzos y astronautas.

En 1931, la DuPont empezó a fabricar el Neopreno y el equipo de investigación se dedicó a desarrollar una fibra que pudiera reemplazar a la seda. Japón era el principal proveedor de seda de los Estados Unidos y las relaciones comerciales entre ambos países se estaban desmoronando.

Después de complicados procesos químicos de polimerización, Carothers logró producir una nueva fibra, el Nylon. Se trata de un material termoplástico que es elástico, resistente a la abrasión química y con baja absorción de humedad.

La revista de negocios “Fortune” publicó como noticia destacada que se trataba de una forma completamente nueva de materia y la primera fibra sintética hecha por el hombre. Señaló que en más de cuatro mil años, los textiles habían tenido muy pocos desarrollos importantes, aparte de la producción en masa; mencionó los teñidos sintéticos y el rayón.

En 1936, Wallace Carothers se casó con Helen Sweetman, una compañera de la DuPont. Tuvieron una hija pero, trágicamente, Carothers se suicidó antes del nacimiento de la bebé.

Aparentemente, el científico estaba enfermo; era maníaco-depresivo y la reciente muerte de su hermana había aumentado su depresión.

Un colega investigador había observado a Carothers cargando una ración de veneno y lo había escuchado recitar de memoria la lista de todos los químicos famosos que habían cometido suicidio.

En abril de 1937, dos días después de cumplir 41 años, Wallace Hume Carothers se tomó ese veneno y agregó su propio nombre a la lista.

Su muerte conmovió al mundo científico y a la industria química. En especial, la Compañía DuPont sufrió la pérdida de uno de sus más brillantes colaboradores, cuya memoria ha seguido honrando, mediante la difusión de sus trabajos de investigación entre jóvenes estudiantes de ciencia y dándole siempre el crédito que le corresponde por sus valiosos descubrimientos.

El Nylon, apodado “la fibra milagrosa”, fue presentado al mundo al año siguiente. La DuPont describió su nueva fibra como “tan fuerte como el acero, tan fina como una telaraña” y comenzó a producirla comercialmente en 1939.

Sus primeros usos incluyeron tela para paracaídas, hilo de pescar, suturas quirúrgicas y cerdas para cepillos dentales. El Nylon debutó en el cine ese mismo año, cuando se usó para crear el tornado que arrastra a “Dorothy” a la Ciudad Esmeralda, en la famosa película “El Mago de Oz”.

Sin embargo, su producto más exitoso fueron las medias de Nylon, introducidas en la Feria Mundial de Nueva York y aclamadas como la mayor innovación en la moda femenina del Siglo XX.

Las mujeres apenas pudieron probar la belleza y durabilidad de sus primeras medias de Nylon, cuando Estados Unidos entró a la II Guerra Mundial y el gobierno destinó toda la producción de Nylon para uso militar.

Las medias, que costaban poco más de un dólar antes de la guerra, se conseguían en el mercado negro por diez dólares. Estrellas de cine como Betty Grable llegaron a subastar medias de Nylon hasta en 40,000 dólares, en eventos para recaudar fondos para la guerra.

Durante el conflicto bélico, el Nylon reemplazó a la seda asiática en la fabricación de paracaídas, pero también se usó en llantas, tiendas de campaña, cuerdas, mantas y otros pertrechos militares. Inclusive se utilizó para la producción de un papel especial utilizado en los billetes de dólares.

Es posible que usted recuerde o haya escuchado que, en esa época, las mujeres que no podían conseguir las medias se las ingeniaban para pintarse una costura falsa en las piernas, simulando que las usaban. Esto también ocurrió en nuestro país, ya que México participó en la II Guerra Mundial y había escasez de muchos productos.

Al terminar la guerra y reiniciarse la fabricación de medias, las mujeres verdaderamente se las arrebataban en las tiendas. La mayor parte de la producción de Nylon se destinó a satisfacer la enorme demanda del producto, pero después se utilizó también en alfombras, tapetes y vestiduras de autos.

Por cierto, se escribe nylon porque las primeras dos letras son las iniciales de Nueva York.

Fuentes



Diccionario de moda


protocolo.org

Entrevista a Amy Winehouse

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Nueva colección. Lee en noticias.mujer.esweek-madrid-mbfwm/desfile-de-lemoniez-madrid-fashion-week-otono-invierno-2012-13_hfTqvyx7Dc3wbUiMIAp5r5/

Jude Hill. Belleza en estado puro


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La cremallera: nada de botones

Cierres dentados que pueden abrirse y cerrarse a una altura discrecional

Gideon Sundback, Meadville, Pensilvania, para Hookless Fastener Company
Presentada el 27 de agosto de 1914 y publicada como US 1219881 y GB 12261/1915
Tradicionalmente, se utilizaban botones o alguna clase de broches para cerrar prendas de ropa y bolsas, mientras hoy en día utilizamos cremalleras. La patente de Whitcomb Judson US 504037-38, publicada en 1893, fue la primera que incluía el con­cepto de dos cadenas de dientes que se abrían o cerraban moviendo una guía entre ellas. Diseñada para zapatos, era pesada e imposible de ser producida en masa con facilidad. También mostraba una tendencia a abrirse en los momentos más inoportunos. Apoyado por el «coronel» Lewis Walker, un abogado llamado Judson continuó trabajando en su idea. Con su patente US 1060378 creyó resolver el problema de la abertura incontrolada, sólo para descubrir que su secretaria necesitó un gancho para asegurarla cuando se la probó. El trabajo continuó hasta 1908.

Entonces apareció en escena Gideon Sundback. Nació en Suecia en 1880 y estudió ingeniería eléctrica antes de emigrar a Estados Unidos en 1905. Llegó a la compañía, casándose después con la hija de Peter Aronson, un mecánico de la empresa. Recibió todos los derechos en el extranjero de las patentes.

Hasta entonces el trabajo se había basado en la idea de los corchetes y Sundback la siguió, pero no tuvo éxito y decidió probar algo diferente. A un lado estarían las mor­dazas y al otro las piezas que encajarían en ellas. Un carro las apretaba para cerrarlas o abrirlas. No acababa de funcionar bien (las mordazas se desgastaban con facilidad), pero le pareció que estaba en el buen camino. Finalmente, una segunda versión dis­ponía tiras con dientes iguales a ambos lados que encajaban y se separaban con el movimiento del carro. Como las dos tiras eran idénticas e intercambiables, el concepto era susceptible de ser producido en masa, y aunque se mejoró para hacerlo más barato y fácil de construir, era ésta la idea básica de la cremallera. Sundback diseñó máquinas para estampar los dientes y fijarlos a las tiras.

La compañía tuvo dificultades para interesar a los fabricantes que podrían comprar grandes cantidades de su producto. En la i Guerra Mundial empezó a utilizarse en los trajes de los pilotos y los salvavidas. La compañía Goodrich, dedicada a los productos de goma, hizo un gran encargo de cremalleras y lanzó al mercado la bota Mystik. Cuando los vendedores dijeron al presidente de Goodrich que el nombre no atraía el interés del público, éste dijo: «Lo que necesitamos es un nombre que sugiera acción... algo que dramatice cómo la cosa hace zip (en inglés zip significa silbar y zipfastener, cremallera). Entonces supo que lo había encontrado. La empresa registró la marca de fábrica «Zip fastener boot» en 1925; la palabra se hizo tan popular que la gente empezó a utilizarlo como nombre, por lo que finalmente perdió su protección. Sólo en 1935 se introdujo el uso de la cremallera en las prendas de ropa.

Fuente: Inventos de Un Siglo Que Cambiaron el Mundo Stephen Van Dulken Vía: portalplanetasedna.com.ar

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El proceso inquisitorial contra Elena/o de Céspedes (1587-1588) - (Biografía de una cirujana transexual del siglo XVI)

EL doctor Emilio Maganto Pavón publicó en el 2010 "El proceso inquisitorial contra Elena/o de Céspedes (1587-1588) Biografía de una cirujana transexual del siglo XVI".Casualmente se encontró esta apasionante historia indagando en los juicios de la inquisición. Mas tarde Agustín Sánchez Vidal novelaba esta historia en su obra "Esclava de nadie".

Esta casualidad nos ha permitido  conocer la increíble existencia de este personaje que alcanzó una enorme notoriedad en el siglo XVI. Cuatro siglos después, cuando la legislación española reconoce los derechos de homosexuales a contraer matrimonio, e incluso, algunas comunidades incluyen entre sus prestaciones sociales el cambio de sexo no deja de sorprender las cualidades de este personaje que, aún naciendo mujer y esclava, pero sintiéndose hombre en una sociedad tremendamente represiva, fue capaz de sobrevivir, e incluso, triunfar ejerciendo oficios que en aquella época eran exclusivos del varón.
Fue sastre y cirujano en tiempos que esto estaba prohibido para una mujer y desempeñó durante más tiempo (sastre y  desafió a los tribunales civiles y a la Inquisición,  ante los que desarrolló su autodefensa basada en su supuesto caso de "hermafroditismo", posiblemente intersexualidad.
Gracias a las investigaciones del urólogo, Emilio Maganto, también hemos conocido la aplicación de las penas y el revuelo que se formaba por los distintos hospitales que desfiló esta persona transgresora de dotes excepcionales.
Elena de Céspedes, la primera mujer titulada como cirujana en la historia de España. Hoy sigue despertando el interés de los especialistas cuatro siglos después. Su trama del "hermafroditismo" en el juicio inquisitorial, la hipótesis de un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer con el que no sólo no se siente a gusto sino que le provoca rechazo, su posible estado intersexual y sentimiento de ambigüedad cobran sentido a la luz de los nuevos tiempos y de los descubrimientos de la Medicina y la Psicología. 
Según este trabajo, Elena de Céspedes fue mulata, hija de esclava africana. Incluso le marcaron la cara con hierros para que no se olvidara de a quién pertenecía. Vivió en Alhama de Granada, un enclave estratégico porque era por donde pasaba el camino desde Granada capital hasta Málaga, de manera que Alhama era un reducto en el que hay una guerra permanente y en el que los moriscos están muy vigilados. Además de parecer morisca y ser esclava, cuando da a luz a su primer hijo, se produce un cambio en su cuerpo muy fuerte. Ella dice que a la vez que parió un niño parió un pene. A partir de este hecho, comienza a tener relaciones con mujeres.
Después se traslada Madrid en 1576 trabajó con un cirujano del que aprendió el oficio y llegó a convertirse en la primera mujer titulada de la historia de la Medicina. Se casó con María del Caño, con la que vivió durante un año en la localidad toledana de Yepes. Fue denunciada por haberse casado con otra mujer y de bigamia, por lo que sufrió un proceso civil y posteriormente por el Santo Oficio de Toledo «por desprecio al matrimonio y tener pacto con el demonio». Tras un largo proceso, fue condenada a 200 azotes y a trabajar durante diez años, sin sueldo, en una enfermería. Su popularidad fue tan grande que tuvo que ser trasladada a otros centros hospitalarios. Fuente: leopoldest.blogspot.com

La joven doncella y la amante coqueta


La joven doncella Oshichi

Descripción

  • El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. De la serie Edo Meisho (Sitios famosos de Edo), este grabado de 1867 representa a Yaoya Oshichi (1666-1683), la joven hija de un verdulero. La koma-e (imagen en viñeta) por encima de su cabeza muestra un lugar famoso de Edo, conocido como Ai no Uchi. Cuando la casa familiar se quemó en el gran incendio de 1682, Oshichi y su padre se refugiaron en un templo, donde la muchacha se enamoró de un joven que estudiaba allí. Padre e hija volvieron a su hogar cuando se reconstruyó su casa pero, para poder volver al templo y estar con su amado, Oshichi volvió a prender fuego su casa. Su castigo fue morir en la hoguera en 1683, cuando tenía 17 años. Su historia se relata en el teatro kabuki y el de marionetas, donde se la representa con un característico kimono de cáñamo con destellos, con el que se la asocia.

Artista

Tallador

Fecha de creación

  • 1867 d. C.


Amante coqueta

Descripción

  • El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este grabado ukiyo-e pertenece a la serie Fujin Sōgaku Juttei (Diez fisonomías de la belleza) de Kitagawa Utamaro. Este artista se hizo popular dentro y fuera de Edo como maestro de bijin-ga (pinturas de mujeres hermosas). Bijin-ga captura las tendencias de belleza femenina al mostrar imágenes reales e idealizadas de cortesanas, figuras históricas, geishas (intérpretes de música y danza), cortesanas de menor reputación, personajes ficticios, meretrices conocidas y mujeres comunes. En esta serie de retratos femeninos en primer plano, Utamaro intentó capturar las personalidades de sus sujetos por medio de detalles sutiles de su postura y expresiones faciales. Cada figura representa un cierto «tipo». Este retrato personifica a uwaki (un personaje alegre), que no se interesa mucho sobre la corrección de la apariencia o el comportamiento.

Artista

Fecha de creación

  • 1791 d. C. - 1793 d. C.

Pierre Cardin: "la moda es para todos y no sólo para la élite."


Nacido en Venecia como  Pietro Ardini, Pierre Cardin, inventó de todo: la moda futurista y espacial al mejor estilo 2001 Odisea del espacio, la moda unisex, el prêt à porter, las prendas con materiales tecnológicos y las corbatas estampadas y de colores, todo entre los años 60 y 70. Comenzó como humilde aprendiz de sastre para ayudar a su familia, pero su carrera se inició en Francia adonde emigraron tras la Segunda Guerra Mundial. Entonces ya confeccionaba trajes para Jean Cocteau. Luego pasó a Dior como aprendiz hasta llegar a dirigir un par de talleres. Recién en 1950 consigue crear su propia casa y en 1953, presentar su primera colección de alta costura.

Creó el vestuario de Los Beatles en su primera época, y el vestuario de la película Barbarella protagonizada por Jane Fonda; hizo pasear la minifalda por las pasarelas, los vestidos trapecio y las medias de colores.

Este año clausurará la 080 de Barcelona Fashion como invitado de honor. Actualmente reside en su propio hotel, el Maxims de París. Fuente: La Información

Sin patrones, todo hecho a mano y sin estereotipos


MÁLAGA, 8 (EUROPA PRESS)
El comercio creativo Sin Patrones ofrece desde hace un mes en Galerías Goya una oferta de ropa y complementos hechos a mano "sin estereotipos". Esta característica se refleja tanto en sus creaciones "exclusivas" como en los profesionales que trabajan en ella, en su mayor parte personas en riesgo de exclusión social.
Según ha explicado a Europa Press la directora de la empresa de inserción Aidei de la Asociación Arrabal y responsable del comercio, Mónica Palomino, la tienda quiere sugerir "otra forma de realizar las cosas, sin caer en prejuicios hacia los individuos".
Por ello, Sin Patrones ayuda a la inserción de personas que están en prisión, mujeres que han sufrido violencia de género, ciudadanos con alguna minusvalía, jóvenes tutelados o parados de larga duración, entre otros, a través de su contratación en el comercio.
Seis profesionales salidos de estos colectivos sociales diseñan y elaboran las prendas artesanales de la tienda. Los trabajadores participaron en un curso que se impartió este verano a alumnos del Centro de Inserción Social Evaristo Martín Nieto, en el que recibieron clases de jóvenes diseñadores malagueños que les enseñaron a crear las prendas en todas sus etapas. 

"Son personas que normalmente se ven limitadas a trabajar en dos o tres sectores y que intentamos formar para ampliar sus posibilidades de acceder al mercado laboral", ha explicado Palomina, señalando que cada "uno de ellos necesita trabajar aspectos diferentes de su personalidad como ganar en habilidades psicosociales, fomentar su autonomía y responsabilidad".
En la tienda "los trabajadores siguen formándose" y cuentan con un tutor que les ayuda en su proceso de inserción laboral. "Las personas con riesgo de exclusión social están de tránsito en las empresas como Sin Patrones", ha apuntado, pues, pasado un tiempo de entre seis meses y tres años, "están preparadas para continuar trabajando de forma independiente".
OFERTA
Sin Patrones ofrece ropa con diseños alternativos, "diferentes a los de las franquicias", y de la que no se hacen muchas unidades de cada prenda para que sean "más personales", contando, además, con prendas recicladas, zapatos, bolsos y otros complementos. "Nuestra ropa es divertida, funcional y urbana pero también diseñamos prendas clásicas", ha señalado Palomino.
Junto con la gama de la marca Sin Patrones, la tienda también comercializa productos de otras marcas de prestigio y que completan su oferta. Diseñadores que han enseñado a los trabajadores en los módulos de formación colaboran en la actualidad en la tienda a través de la venta de sus productos.
Algunos de ellos son Hilario Carmona; Lucía Álvarez, del 'Tendedero de Lucía'; Ursula Serreck; Victoria Bellido, de 'Soaprose'; o Gema Moreno, de 'La ladrona de estrellas'.
CAMPAÑA DE NAVIDAD Y VENTA EN INTERNET
Por otro lado, Palomino se ha mostrado "sorprendida" tras comprobar que la campaña de ventas de Navidad ha sido "muy buena". "Desde que abrimos el pasado 15 de diciembre la facturación ha ido muy bien", ha explicado.
Además, uno de los proyectos en los que trabaja Sin Patrones en la actualidad es en la creación de una plataforma de venta en Internet, mediante la que sus clientes podrán adquirir productos en su pasarela de compra. De igual modo, comenzará a producir prendas para empresas externas y dedicará una sección a arreglos.
La tienda Sin Patrones se encuentra en la planta baja de Galerías Goya, a la que se puede acceder tanto por plaza Uncibay como por calle Calderería.
(EuropaPress)

Pelo corto

Afrodita diosa del amor y de la belleza

 

En el siglo VII aC suele aprarecer con corona y con suntuosos vestidos; pero desde el siglo IV ya se la representa desnuda o casi, con un amplio repertorio de posiciones.
Junto con su hijo Eros, era la diosa del amor por excelencia. Según una filosofía tardía, Platón diferenció dos tipos de diosa, la Afrodita Pandemo, la popular, y la Urano, la diosa del amor puro. Para todos los pintores, es la excusa ideal para representar el ideal de belleza.
Aunque a menudo se alude a ella en la cultura moderna como «la diosa del amor», es importante señalar que normalmente no era el amor en el sentido cristiano o romántico, sino específicamente Eros (atracción física o sexual). Su equivalente romana es la diosa Venus. 

El hábito que no hace al monje: la vestimenta de los religiosos

Mormones
El código de vestimenta para algunos grupos incluye la prohibición de los botones, permitiendo que sólo ganchos y ojales mantengan la ropa cerrada. Otros grupos permiten que sus miembros cosan botones en sus vestiduras. En algunos grupos, algunos artículos pueden tener botones y otros no (la razón para la restricción en el uso de botones es su original asociación con las Fuerzas armadas). Típicamente, un hombre amish estará siempre bien afeitado mientras permanezca soltero. Al casarse dejará que su barba crezca. En algunas comunidades, sin embargo, un hombre dejará que su barba crezca después de ser bautizado. Los bigotes generalmente están prohibidos por ser vistos como símbolos del militarismo. Esto es debido a la persecución política y religiosa que sufrieron en Europa durante los siglos XVI y XVII. La nobleza y los miembros de la clase alta, que servían frecuentemente como oficiales militares, se dejaban bigotes pero no barbas. La peculiar ropa interior mormona, que la utilizan los más creyentesconstituye un símbolo de la utilización de esta prenda como compromiso que han hecho los creyentes con el señor. Es como un recordatorio físico de ser fieles a su Dios. 
 

Jasidim
Una de las características más conocidas de los diferentes grupos jasídicos, es la forma particular de vestir de sus miembros varones. Durante los días de entre semana, se suelen usar sacos largos de colores negro -muy oscuro- o azul marino, y sombreros de un negro claro o desteñido. Algunas personas usan un sombrero conocido como biber hit, plano por arriba y forrado de terciopelo. Durante los servicios religiosos utilizan una cinta negra de seda llamada gartel. En Shabat (sábado) se usan sacos negros de seda llamados bekishes y los hombres casados usan sombreros de piel conocidos como Shtreimel.
Una variación de estos es el spodik usado por los jasidim de Guro. Algunos admorim usan el shtraimel y el bekishe negros durante la semana, y en Shabat llevan bekishes de diferentes colores, o con rayas de terciopelo negro que representan los tefilim o filacterias de oración. Algunos grupos jasídicos de Jerusalén usan un bekishe blanco con pequeñas rayas verticales.
Los varones jasídicos normalmente no se rasuran la barba, y se dejan crecer mechones largos de pelo a los lados de la cabeza frente a las orejas (en hebreo: peyéh, plural: peyot), que suelen arreglar como caireles ó también se dejan crecer una larga cola de caballo. El resto del cabello se lleva cortísimo.
La vestimenta de las mujeres es modesta, de manera similar a la de cualquier denominación judía ortodoxa aunque, en algunos casos -como el de la secta de Satmer-, es más estricta. Las mujeres llevan siempre el cabello cubierto con pañoletas o pelucas; tradicionalmente, una mujer judía ortodoxa jamás muestra su cabello a nadie sino a su esposo, en la intimidad.

Catolicismo
Indumentaria eclesiástica es la denominación genérica para las vestiduras distintivas que usan los eclesiásticos; especialmente los sacerdotes (clero secular) tanto durante el culto (casulla, dalmática, alba, hábito, amito, estola, cíngulo, etc.) como fuera de él (sotana, muceta -sólo determinadas dignidades-, clergyman, alzacuellos, etc.), momentos en los que pueden llevar cualquier vestimenta, aunque el Canon 218 del Derecho Canónico católico indica que los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar. A esas vestiduras peculiares, que identifican a los sacerdotes como una especie de uniforme permanente, se denomina traje eclesiástico. Para las utilizadas en el culto se reserva el término vestiduras sagradas.
También son eclesiásticas las vestiduras del clero regular y de los que llevan otras formas de vida consagrada, denominándose en estos casos como hábito monástico, hábito monacal o simplemente los hábitos, especialmente los que identifican a las distintas órdenes religiosas.
Por llegar a cubrir hasta los talones, se denominan genéricamente traje talar a todo tipo de vestimentas religiosas, que suelen cumplir esa condición, aunque por antonomasia suele referirse con esa expresión únicamente a la sotana.
La cabeza se cubre en algunos casos con la capucha del hábito, en otros con prendas especiales, sobre todo los obispos (mitra). Los sombreros especiales que solían llevar los sacerdotes y los seminaristas (teja o sombrero de canal, bonetes, etc.) están en desuso.
En el cristianismo primitivo no existieron vestiduras que convencionalmente distinguieran al clero del resto de los fieles, ni en los Evangelios aparece ningún tipo de vestimenta prescrita por Jesucristo. La indumentaria eclesiástica fue determinada por la Iglesia en el transcurso de los siglos. Pueden dividirse en tres grupos: los hábitos religiosos, el traje eclesiástico y los ornamentos sagrados.
Los primeros son peculiares de las personas consagradas al divino servicio en los monasterios o conventos. El segundo, comprende las vestiduras usuales y propias del clero secular en la sociedad y los últimos pertenecen a éste cuando actúa como ministro del culto en sus funciones sagradas.
 
Hábitos religiosos
El hábito religioso proviene del que usaban en la sociedad civil los cristianos de los primeros siglos compuesto de túnica, manto o capa. Reducido este traje civil a la mayor sencillez, constituyó el hábito de las personas que se consagraban aisladamente a la vida ascética en el retiro y aun se prescindió del manto (distintivo de los filósofos) en la vida doméstica u ordinaria. Al abrazar los solitarios la vida común, reunidos en monasterios ya desde el siglo IV y sobre todo, al establecerse con más regularidad la vida monacal bajo la regla de San Benito en el siglo VI, quedó constituido el hábito religioso o regular de los monjes con las siguientes piezas:
    •    la túnica o hábito propiamente dicho que es la vestidura talar de lana
    •    el escapulario (con capuchón para la cabeza) a modo de banda que cubre los hombros y pende por delante y por detrás, recuerdo del paño que antes solían ponerse sobre los hombros para llevar cargas
    •    la correa o cíngulo para sujetar la túnica sobre todo en las marchas y en el trabajo
    •    la cogulla, amplia túnica provista de grandes mangas y de capuchón que se lleva en determinadas funciones vistiéndola sobre las demás piezas y que parece provenir de la pénula viatoria o del capote de los campesinos.
El color de los hábitos monacales era, por lo común, el negro u oscuro desde sus principios pero los cistercienses que datan de comienzos del siglo XII lo adoptaron blanco para sus coristas y sacerdotes de donde les vino el nombre de benedictinos de hábito blanco. Asimismo, los cartujos, de la misma época, quienes llevan el escapulario muy amplio y trabado lateralmente.
Las órdenes militares, que también tuvieron su inicio en el siglo XII sustituyeron la cogulla por la capa, muy cumplida y señalada con una cruz y conservaron la túnica (también con la cruz sobre el pecho), llevándola corta en tiempo de campaña, para el cual añadían el casco, la cota, el cinturón y la espada de caballeros.
Las llamadas órdenes mendicantes y las redentoras que aparecieron en el siglo XIII, adoptaron el hábito monacal sustituyendo la cogulla por el manto o la capa e incluso suprimiendo ésta algunos institutos como los Agustinos y Franciscanos. Se distinguen entre sí, aparte de otros accesorios, por el color del hábito que es

    •    negro en los Agustinos, Servitas y Mínimos
    •    negro o gris en los Franciscanos Conventuales
    •    blanco en los Dominicos
    •    pardo en los Franciscanos
    •    castaño en los Carmelitas.
    •    

Benedictino


    •    

Dominico


    •    

Monja lega de la Orden de Santa Clara


    •    

Monja de la Orden de San Gilberto


    •    

Trinitario


    •    

Carmelita descalzo. Serie de grabados de Wenzel Hollar (siglo XVII).[5]


Los Trinitarios y Mercedarios (órdenes redentoras) lo llevan también blanco y, sobre el escapulario, ostentan aquéllos una cruz de dos colores (rojo y azul) y éstos el escudito de armas que les dio el rey Don Jaime I.
Las Órdenes de clérigos regulares fundadas en el siglo XVI tomaron hábitos negros parecidos al traje de los sacerdotes seglares de su época.
 
Traje eclesiástico
El traje eclesiástico u ordinario de los clérigos en la vida social ha sido siempre un traje talar aunque no fijó en el color ni en la forma hasta los comienzos del siglo XVI desde el cual se ha usado el color negro constando de manteo y sotana. Antes de la mencionada fecha, durante la baja Edad Media, estuvo muy de moda el color azulado pues los cánones sólo prohibían los colores muy vivos (rojo y verde) y los materiales preciosos en dichos trajes. El cuellecillo blanco apenas se distinguió hasta el siglo XVII en el cual se hizo amplio y redoblado sobre la sotana. Pero fue reduciéndose en los siglos posteriores quedando en Francia desde dicho siglo en la forma llamada rabat con los dos apéndices rectangulares pendientes sobre el pecho. Los obispos llevan traje morado por lo común desde el siglo XVI y los cardenales púrpura desde el XIV.
Según el canon 284 del vigente Código de Derecho Canónico, todos los clérigos deben vestir traje eclesiástico según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y, según el canon 669, los religiosos deben llevar el hábito propio de su instituto y, caso de no tenerlo, el traje clerical establecido en el canon 284. Actualmente la Conferencia Episcopal Española únicamente autoriza tres tipos de trajes eclesiásticos: hábito propio del instituto religiso aprobado por la Santa Sede, sotana o "clergyman".
 
Ornamentos sagrados
Los ornamentos sagrados de la Iglesia no se derivan de los que estableció la ley mosaica sino más bien de las vestiduras usuales entre la gente de la honesta vida de Grecia y Roma al tiempo de la difusión del cristianismo. Comenzaron algunas prendas a tener forma litúrgica desde la paz de Constantino. Pero ya desde los apóstoles se empleaban para el sacrificio vestiduras diferentes de las usuales, aunque tuvieran la misma forma. En el siglo VI, con el cambio de trajes civiles, resultaron más visibles las diferencias entre ellos y los sagrados. En el siglo IX, ya poco faltó para quedar uniformemente fijados los ornamentos en las iglesias de Occidente aumentándose los colores litúrgicos. Desde el siglo XII, se generalizaron los que hoy existen (excepto el azul, que es recentísimo) y el Papa Inocencio III fijó al terminar dicho siglo el uso respectivo de los aludidos colores para las festividades del año, determinándolo según la costumbre establecida y quedando así completa la constitución de las vestiduras sagradas. Pero no fue constante y firme del todo hasta finalizar el siglo XVI.
    •    El color litúrgico blanco es propio de la Pascua, Navidad, Jueves Santo, Corpus Christi, fiestas del Señor, así como para celebrar Matrimonios, Bautismos o bendición de niños/as.
    •    El color morado, color penitencial, se usa en los tiempos de Cuaresma y de Adviento. Puede usarse también para funerales y misas de difuntos, reemplazando el color negro el cual se utilizaba en la antigüedad. También es morada la estola del sacerdote cuando imparte los sacramentos penitenciales: Sacramento de la Reconciliación (Confesión) y la Unción de los enfermos.
    •    El color rojo es propio del Viernes Santo, fiestas del Señor referidas a la Pasión, fiestas de los mártires y fiestas o misas del Espíritu Santo, así como para el sacramento de la Confirmación.
    •    El color verde es propio del Tiempo Ordinario.
    •    El color rosa es propio de los domingos de Gaudete (III de Adviento) y Laetare (IV de Cuaresma), aunque hoy día es optativo.
    •    El color azul se utiliza en España para la solemnidad de la Inmaculada Concepción.
    •    El color negro, puede usarse en las misas de difuntos, sobre todo el 2 de noviembre, y para el Viernes Santo, de acuerdo a lo prescrito para la Forma Extraordinaria del Rito Romano según el Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI.
    •    El color dorado Se usan en Epifanía como representación de la "Gloria de Dios" En el IGMR señalan para algunas fiestas que se usó blanco o rojo (según el caso) o festivo. Aunque suele considerarse como una variedad del blanco, y es el Dorado el que se usa para las fiestas más solemnes en muchas parroquias. Ahora bien cuando la celebración es solemne y el rojo es muy llamativo y no se usa blanco para no confundir con bautismo o matrimonio, se usa el dorado, como color intermedio y siempre que las vestiduras sean nobles, solemnes y festivas (como serían las vestiduras doradas).
 
Hare Krishna
Los hombres visten dhotis (pantalones-túnica) de color naranja (para los monjes célibes) o blanco (tanto para los devotos casados como para los «neófitos»). Las mujeres se envuelven en saris (túnicas) multicolores carentes de significado espiritual. Todas visten igual: niñas, solteras, casadas, neófitas o «devotas antiguas». Algunas viudas visten con saris blancos, indicando que no están disponibles para formar pareja. Las devotas casadas indican su estado adhiriéndose un punto rojo en la frente.

 
Budistas
El traje budista consiste principalmente en un hábito holgado y rústico al cual los coreanos le llaman ‘Kasa', también conocido en muchos países como ‘kesa'. Los colores que se emplean en esta indumentaria de los monjes budistas son oscuros y apagados, como el negro, gris y marrón.
La palabra ‘Kasa' proviene de l sánscrito ‘Kasaya' que significa «color desvaído» o «color no determinado que carece de belleza». Realmente, el Kasa es indefinible, tanto por su color "roto", color de ruina o de harapos, como por su dimensión que no responde a ninguna regla precisa. No está limitado por ningún aspecto definido que pudiera contenerlo. Es la razón por la cual ha sido llamado 'el vestido del arrozal de la dicha sin aspecto'. Otra forma de entenderlo es considerar que se trata del mismo color de la mente, del cuerpo y del entorno externo del color de los budas, de los insectos, de la corteza seca de los árboles.
El Kasa, vestido de lloviznas y rocíos, brumas y nubes es el símbolo de la substancia de la Ley de Buda. El cielo, la tierra, el universo entero no son más que un solo y único Kasa. Nada existe fuera de él. Ni subimos al cielo, ni bajamos al infierno, no vamos a ningún sitio, ni venimos de ningún sitio.
El Buda Shakyamuni, después de abandonar su vida de asceta, cosió trozos de tela que recogió a la orilla de un río y vistió su cuerpo para la práctica de la Vía. Este vestido es el Kasa, el vestido del monje, el vestido de la meditación, y su costura ha sido transmitida hasta nuestros días.
El Kasa se lleva para la práctica budista. Suelen ser de tejidos como algodón, seda o lino. Tiene una forma rectangular, la unión de los trozos forman bandas que están cosidas entre sí, asemejándose a un campo de arroz. El Kasa puede tener cinco bandas, y éste es el rakusu o pequeño Kasa, y los de mayor dimensión siete, nueve, y así hasta veinticinco. Tradicionalmente, un monje tiene tres Kasa: el de cinco, siete y nueve bandas.
Cuando se cose, la concentración es la misma que en la meditación, nos concentramos en cada puntada, nos concentramos en el aquí y ahora, es el mismo estado de espíritu. Cuando lo vestimos, la práctica de la Vía está presente en nuestro espíritu. Es difícil creer en su propio espíritu, así, el Kasa se vuelve el único objeto de fe.
Al igual que los alimentos que se ingieren en el templo, la vestimenta también está regida por un estricto orden y control. Para que se tomen una idea, en el budismo coreano existen unos 20 reglamentos sobre la indumentaria de los monjes, lo cual nos demuestra el gran esfuerzo que se hace para eliminar todo tipo de ambiciones mundanas sobre el vestir.
Cuando un monje era ordenado como tal y pasaba a formar parte de una organización religiosa, esta última le concedía un hábito, que sería el primero que llevaría en su nueva vida asceta.
Los hábitos budistas son parte de las ofrendas que se realizan en el templo. Y en caso de que un templo tenga prendas de sobra, éstas son enviadas a otros sitios en donde hagan falta.
En el pasado esta vestimenta de los monjes era elaborada por los fieles, quienes debían seguir al pie de la letra todo el complicado proceso de costura designado por las escrituras budistas. Sin embargo, en la actualidad, se encarga a los comercios especializados en indumentaria y artículos concernientes a esta religión.

La cultura del calzado

El zapatos y los pies, en la historia de la India, tienen un sentido ritual y un simbolismo religioso y político que supera la simple utilidad del calzado.

El contacto de pie en el suelo se dignifica cuando puede generar energías de la tierra hacia el ser humano y es despreciable cuando, por impuros o sucios, puede llegar a la contaminación del cuerpo. Las costumbres y prácticas religiosas están casi siempre presentes.

Iconos del amor y el erotismo

Son los pies de las mujeres auténticos símbolos del erotismo, por eso cuando se adornan con joyas y piedras preciosas o cuando se posan sobre la cabeza del ser amado, trasmiten un claro mensaje de amor y atracción sexual.

Las pinturas en los pies

El cuidado de los pies está presente en la vida diaria de las jóvenes, los pies se lavan, se masajean y se tratan con aceites que contienen perfumes, para después pintar las plantas de los pies e incluso la parte superior, antes de adornarlos con joyas, cadenas de plata y oro o pulseras de tobillo.

El calzado de plataforma o paduka

Se trata de una sandalia con una gran plataforma que aísla el pie del suelo y que está formada por una pieza de madera o suela apoyada por tacos en la punta y el talón; se sujeta al pie por medio de un resalte que se introduce entre el dedo grande (o gordo) del pie y el segundo dedo.

Este tipo de calzado es muy común y se emplea tanto en zonas rurales, como en otras de mayor posición social.

Diferentes tipos y simbologías de las padukas

El pez es un símbolo sagrado y el calzado toma, en algunos casos, estas formas que llegan a representar a la divinidad; también el poder político, en el Ramayana, se describe al hermano del príncipe exilado colocando sus sandalias padukas en el trono como símbolo de la soberanía real.

Las sandalias de los hombres santos o gurúes son veneradas desde remotos tiempos.

Se emplean materiales como el ébano, teca o sándalo, pero también están hechas en madera de pino o haya, que contrasta con las confeccionadas con incrustaciones de marfil, plata u oro.

Calzado para las novias

Para casarse, las mujeres engalanan sus pies y usan zapatos decorados con flores, pero las de mejor posición, emplean la plata y el oro para adornar sus zapatos o tallarlos con adornos florales o animales sagrados.

La sandalia de cuero

Las pieles y cueros han sido siempre los materiales más usados para confeccionar el calzado de todas las castas en la India, esencialmente se trata de una suela de cuero que se sujeta al pie por una o varias correas y tiene una pequeña banda o traviesa para permitir sujetar el dedo gordo del pie.

Los materiales empleados son, además del cuero, la lana y los tejidos estampados con vivos colores.

En las fronteras de Nepal y China

Los climas extremos de esas regiones condicionan un tipo de calzado más cerrado y resistente; las botas de cuero de búfalo fuertemente engrasadas y con gruesas suelas se emplean en el norte del país. En el estado de Himachal Pradesh, se calzaba un tipo de sandalia de tiras cruzadas y el pie se protegía del frío con un calcetín de piel más fina o lana.

El empleo de fibras vegetales

Los agricultores y las clases más bajas en zonas rurales del norte, se calzaban con zapatos hechos con paja tejida que aislaban de la nieve y el barro. El uso de fibras como el yute se generalizó debido a la gran cantidad existente en los montes.

Las botas tibetanas

Se llaman a sí por la procedencia; las constantes invasiones del norte de la India, inspiró un tipo de bota hecha con suelas gruesas formadas por varias capas de cuero y la caña se hacía de piel, lana o cuero repujado. También las diferencias sociales se hacían patentes en el calzado de esas alejadas partes del país.

Sedas, terciopelos y decoraciones con plata y otros metales daban un aire de riqueza y colorido a estas botas que llevaban las puntas hacia arriba.

Mojaris y Juttis en el norte y centro de la India

Los juttis eran zapatos cerrados hechos de cuero para todos los usos y de tejidos finos y sedas para ocasiones especiales y con la punta exageradamente hacia arriba; los mojaris eran similares pero hechos con materiales más ligeros y flexibles.

Los altos dignatarios empleaban estos tipos de calzados que, en ocasiones, estaban enriquecidos por piedras preciosas (rubíes, diamantes, esmeraldas) que daban a estos zapatos o botines, un incalculable valor.

El célebre diseñador francés Roger Vivier, en el año 1962, diseñó un calzado bordado con hilos de plata y con aplicaciones de topacios, fue una joya en su tiempo y la afortunada en calzarlo sería la Princesa Soraya de Irán, antes de ser repudiada por su esposo el Sha de Persia; el par de calzados, años más tarde, fue donado al Museo Romans, allí permaneció hasta el pasado 30 de Noviembre que fue subastado y alcanzó la cifra de 20.000 euros; la adjudicataria de tan preciada joya fue precisamente el Museo Roger Vivier, es decir, volvía a su creador; convirtiéndose así en el calzado más caro del mundo adjudicado en subasta pública. En la misma subasta y para diferentes Museo del Calzado, se adquirieron zapatos de Elizabeth Taylor, Cary Grant, John Lennon o Brigitte Bardot, entre otros.





La "cultura del calzado" está plasmada en la evolución del zapato en China. La necesidad y la tradición embellecen este complemento del vestido. China descubre su primer calzado aproximadamente en el año 2000 a.C., en el reino antiguo de Loulan y perteneciente a una momia hallada en un enterramiento, en la zona desértica de la región de Xinjiang Uygur; se trata de una bota hecha con piel de oveja.

Diversificación del calzado

El hermetismo en el que vivió el pueblo chino dio lugar a una información tardía sobre sus costumbres y tradiciones, también sobre su vestimenta en el pasado. Los pueblos nómadas empleaban botas hechas con pieles de oveja, cabra o caballo.

En el Tibet las pieles eran de yaks; en la zona del Oroquense empleaban pieles de ciervos y gamos; en Essen la mayor parte de calzado era hecho con pieles de pescado, estos son algunos ejemplos de los muchos existentes.

Los primeros calzados

Para confeccionar los zapatos, sandalias, zapatillas o botas, empleaban agujas de hueso y como hilo, tendones de animales, pero también empleaban en zonas rurales, la aguja de caña de bambú y el hilo de lino. El rey Wulig del estado de Zhao, introdujo las primeras botas que se emplearon en las guerras entre los Estados (475 a 221 a C.)

El calzado de paja

La paja fue uno de los materiales más utilizados para hacer zapatos, salvo en las zonas muy frías del norte, la paja fue empleada por ricos y dignatarios y también por las clases más humildes, dada la gran extensión territorial de China, las diferencias climatológicas aconsejaban un determinado tipo de calzado; en el norte las botas también de paja, en el sur las sandalias y en algunos lugares se combinaba con suelas de madera.

El paño y la seda

Durante los siglos del XVII al XI a.C., en la dinastía Shang (o dinastía Yin ), se encontraron botas hechas con paño y seda, incluso los militares para protegerse del frío, envolvían sus piernas con paños y pieles cosidos con cáñamo y lino, pero todo cambiaría al conocerse el algodón introducido en el país por la ruta de la seda.

El ejército de terracota

En el periodo 211 a 206 a.C., el emperador Shi Huang de la dinastía Qin, conocido como el primer emperador, organizó al ejército con una indumentaria uniforme; la bota de cuero con las puntas cuadradas, eran usadas por generales y solados que ocupaban las célebres filas en las que cada uno tenía una función o cometido.

Una variante de aquel calzado formaría parte de la vestimenta de los funcionarios, hecho con varias capas de paño para dar ventilación y garantizar la impermeabilidad.

El empleo de la seda coloreada

Desde la dinastía Shang (3000 a.C.), se tejía la seda y se coloreaba con tintes minerales y vegetales. Las novias usaban zapatos de seda rosa con bordados de aves del paraíso u otro tipo, también motivos florales. En Manchuria, se usaban zapatos azules con caracteres rojos bordados que eran los signos de la felicidad, un signo destinado también para los ancianos.

Zapatos mortuorios

A los difuntos se les enterraba con un tipo de calzados que se llamaban "zapatos de la longevidad", eran de color azul, negro o marrón y si la fallecida era una mujer, el calzado era de seda con bordados de colores, entre los que no podía faltar la flor de loto y una escalera que simbolizaba la ascensión al cielo.

Distinción de clases

Por el calzado (como ocurriera en otras culturas), también se distinguían las clases sociales; en determinadas épocas de la China feudal, solo los nobles y personas de elevada condición o riqueza, se les permitía llevar zapatos de cuero o de seda, el pueblo calzaba sandalias o zapatos de paja o paño y los colores permitidos eran el verde, azul o blanco.

En la dinastía Jin, los comerciantes debían calzar zapatos de dos colores uno negro y uno blanco, así eran reconocidos. El color del emperador era el amarillo.

Pies de loto

Una costumbre nacida en el siglo X consistía en vendar los pies de las niñas para reducir sus dimensiones, dando lugar al llamado pie de loto, que podía ser loto dorado, loto de plata o loto de hierro, según el grado de reducción alcanzado. Los zapatos para este pie eran muy pequeños y con piso de cuero o paño, hechos de seda bordada representando aves y flores.

La costumbre fue abolida por Mao Zedong y todavía puede verse alguna anciana caminando con bastones por la gran deformación de sus pies.

Uso de los colores

Tenían su significado y sus preferencias ; Rojo o de la virtud y de la buena suerte; amarillo exclusivo del emperador; azul para el pueblo o la plebe; morado para la familia imperial; verde para las mujeres jóvenes; gris y negro para los ancianos; blanco el color empleqado en el funeral y el duelo.

Los romanos distinguían a sus clases sociales, por el vestido y por el tipo de calzados que usaban. Sandalias, botas, botines. De Senadores a plebeyos.

Son muchas las coincidencias existentes entre el tipo de calzado de la Grecia antigua, con el zapato empleado durante el periodo que duró la dominación romana en Europa; pero Roma también asumía los diferentes tipos de calzados de los pueblos y las culturas que dominaba o tenía relaciones.

Calzado común
El calzado más empleado para el pueblo era el llamado peroné se trataba simplemente una suela de cuero sujeta con hebillas, correas o cordones, a la pierna; un tipo de sandalia que habían copiado de los Etruscos, como lo hicieran con la moda de las puntas de los calzados hacia arriba, calcei repandi. Otro era la solea de influencia griega; o el calceus, algo más cerrado que protegía los dedos o el talón, según los casos.

Las Cáligas
Quizás los calzados más famosos eran los utilizados por los soldados, caligae, algunos opinan que el nombre le viene del emperador Calígula que fue quien lo introdujo en el ejército, de forma genérica; se trataba de una suela con la planta claveteada con clavos de hierro o cobre y que se sujetaba a la pierna por correas de cuero.

El Calzado de Senadores y Patricios
Para distinguir a los dignatarios del Senado de Roma, calzaban zapatos de color rojo o negro y llevaban una "C" en la zona del empeine que significaba "Centum" (ciento) como un número indicativo del total de senadores que componían el foro representativo de la República; su nombre era Calcei Senatorii. Los Patricios llevaban los mismos calzados pero les diferenciaba el color, en este caso, el Calcei Patricii era de color marrón.

El zapato de los Emperadores
Empleaban el color púrpura y a ese tipo de calzado se le denominaba mulleus en alusión a la tonalidad que adquirían estas sandalias o botines por haberse extraído ese pigmento de un caracol así llamado.

La Guardia Pretoriana
Bajo este nombre se conocía un numeroso grupo de solados romanos Speculatori Augusti, encargados de la seguridad personal del Emperador y que calzaban una sandalia diferente denominada Caligae Speculatores.

Calzado para las clases adineradas
Se trataba de un tipo de sandalias para los ricos que llevaban abalorios y metales preciosos; estos mismos se usaban en la mujer, para realzar su figura en las llamadas sandalias tirrénicas, que a veces eran excesivamente elevadas y que también protegían al pie de los barrizales, eran similares a las Calceolii, botín predominantemente llevado por la mujer. Muchos calzaban el solea pero solo dentro de las casas, ya que llevarlos en la calle no era un signo de distinción.

Botines y zuecos
Uno de los calzados copiados a los Etruscos fueron los campagus (calzado de las legiones), una especie de botines hasta media pierna que dejaban al descubierto los dedos; los escasos de recursos empleaban zuecos de madera con empeine de tejido o incluso piel. El llamado Sclponeae, con piso de madera, solo era el "privilegio" de los pobres y esclavos. Era cosa de la plebe calzar una sandalia hecha solamente de fibras vegetales y llamada Baxae.

Copia de la sandalia griega
La más calzada por las diferentes clases sociales, era la llamada socculus, se trataba de una imitación de aquella que ya empleaban los Griegos (persikais) y que se caracterizaba por ser una suela plana sujeta con correas. Las Carbatina, eran calzados muy simples (a veces pieles sin curtir) y con cordones.

La importancia social de los zapateros
El oficio de zapatero, en la Roma antigua, no estaba mal visto y gozaban de cierto prestigio. Fue en tiempos del emperador Numa Pompilla, cuando se dividió a los ciudadanos en nueve comunidades y los zapateros ocupaban el quinto lugar. Desde el siglo II a.C. los oficios se agrupaban en zonas de las ciudades y todavía hoy podemos identificar calles de "Los Zapateros" que vienen de aquella lejana época. Fuente: zapatotirapie.blogspot.com