El wonderbra romano
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Etiquetas: Complementos
Muebles vintage: mesa y estantería de madera
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Etiquetas: Decoración, Mobiliario
Ionized, tejido inteligente, mejor descanso
Un consorcio español de investigadores ha desarrollado un tejido inteligente, llamado 'Ionized', que libera iones negativos y su adhesión a los compuestos que envuelven los colchones. El resultado es una mejora notable del descanso cuando dormimos. | |
| FUENTE | Spain Technology | 08/02/2012 |
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Gracias a 'Ionized' se pueden generar en el ambiente de una habitación entre 10.000 y 20.000 iones negativos por centímetro cúbico. Así, se consiguen neutralizar los iones positivos generados por factores como la contaminación o los campos magnéticos de los aparatos eléctricos y que son origen de malestar, dolores de cabeza, agotamiento, insomnio o la generación de gérmenes.
Además de neutralizar los iones positivos, se generan los negativos, que son beneficiosos para reducir las bacterias, propiciar ambientes relajantes, reforzar el sistema inmunológico, mejorar la circulación sanguínea e incluso equilibrar del ánimo, ya que los iones negativos generan serotonina en el cerebro, sustancia que se encuentra a niveles bajos en personas con tendencia a la depresión y la ansiedad.
El proceso incluye la microencapsulación de iones negativos y su adhesión a tejidos inteligentes que envuelven los colchones y que liberan los iones por la fricción generada con los giros naturales que hacemos cada noche mientras dormimos.
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Etiquetas: Textiles
Vintage Celine classic wine red suede high heel court shoes with round toe US 7.5, UK 5, EU 38
Ponchos
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Etiquetas: Ropa
La historia jamás contada de las medias
La misma raíz calc- está presente en calceus, nombre latino de la prenda de vestir que se ajustaba al pie y que, dado que los romanos no usaban calcetines, era el zapato; éste es el origen de palabras tan frecuentes como calzado, calzar, calzador y descalzar. Cuando los romanos adoptaron de los pueblos germánicos el uso de las medias, las denominaron con un derivado de calceus: calcea (calzas). Durante la Edad Media, las calzas se fueron llevando cada vez más largas, hasta cubrir desde los pies hasta la cintura. Hasta el siglo XV sólo los hombres usaban calzas o medias; las mujeres al llevar vestidos, utilizaban el zapato con la pierna y los pies descubiertos.
Cuando, en el siglo XVI, esta prenda se dividió en dos partes, la superior, que cubría el abdomen y parte de los muslos, fue introducida en la vestimenta femenina; recibió en castellano el nombre de calzas o calzones (hoy, menguado su tamaño, los llamamos calzoncillos); la parte inferior se llamó calcetas o medias calzas. Las calcetas han ido reduciendo su tamaño hasta los actuales calcetines, que apenas llegan a la pantorrilla; las medias calzas, en cambio, abreviado ya su nombre a medias y restringido su uso al sexo femenino, siguen cubriendo por encima de la rodilla.
Pero sí tenían, y a muchas les gustaba adornarlas con empaque real. Consta que otra Isabel más, la I de Inglaterra, agradeció mucho a lady Montagu el regalo del primer par de medias fabricadas en un telar, proclamando que le hubiera gustado usar siempre medias como éstas, tubulares, muy adherentes y que tan bien modelaban la pantorrilla. Pero aunque a través de los siglos las mujeres usaron medias más o menos finas y caras según la moda, éstas permanecían ocultas por la longitud de las faldas, y la mayor atención era dedicada a los zapatos. Pero los bordados de las medias de estas épocas demuestran que maridos, amantes y favoritos recibían cumplida atención.
Antiguamente las medias finas se tejían con seda. Pero de pronto, la guerra introduce un nuevo contratiempo: en 1941 el gobierno británico prohíbe el uso y la venta de las medias de seda. Miles de personas se quedaron sin chamba, y el glamour y la transgresión de los años 20 ya no tenían razón de ser. Para la mujer, se impuso un estilo de vestir más liviano. El largo de los vestidos y las faldas cayó hasta los tobillos.
En 1935, el químico norteamericano Wallace Carothers* inventó el nylon, al que definió como “una nueva seda hecha con fibra sintética”, sin saber que estaba por revolucionar el mundo de la moda. Hacia 1938, ya se anunciaba la llegada de unas nuevas medias resistentes, que no se romperían ni necesitarían costura adicional. Las consumidoras, reprimidas por la crisis, andaban ansiosas pues la silueta femenina clamaba por emerger. Finalmente, el 15 de mayo de 1940 pasó a la historia como “El Día N”, al ser el primer día de ventas de las flamantes medias de nylon, que fueron un boom instantáneo: las mujeres enloquecieron por esta prenda y unos 5 millones de pares fueron vendidos en apenas cuatro días en los grandes almacenes de Estados Unidos.
“Más fuertes que el acero”, advertía el anuncio sobre este accesorio, que estaba por propiciar una nueva imagen para el inconsciente colectivo: las también llamadas ‘medias de cristal’ –gracias a su transparencia– envuelven las torneadas piernas que asoman cuando la puerta de un auto se abre, marcando prácticamente el devenir de la publicidad automotriz hasta el día de hoy. Y es que la siguiente lógica de marketing es implacable: si un varón tiene el auto que merece, también tiene la mujer que merece. Una mujer de buenas piernas, por supuesto. Ya lo decía el cineasta Preston Sturges: es preferible un buen par de piernas antes que un par de brazos.
Al restituirse la fabricación de medias las mujeres se abalanzaron para conseguirlas, cuatro millones de medias se vendieron en pocos días. En 1956 nacen las medias sin costura, que son acogidas con satisfacción: son más cómodas y prácticas, y liberan de la permanente tendencia de aquélla a torcerse. De todos modos, estas innovaciones no siempre son bien acogidas, especialmente por los caballeros, que recuerdan el placer visual de una señora que se inclina para estirarse las medias o para detener, con un dedo humedecido en saliva, la carrera que sube o baja por la pierna. En 1951, comenzaron a elaborarlas con un diseño anatómico, para que se adecuaran a la forma del pie y evitaran causar arrugas. Luego las ligas dejaron de ser imprescindibles cuando apareció la banda de siliconas, otro invento sensación que mantiene a las medias de nylon sujetadas a los muslos, y que potenció la carga erótica de las piezas.
En los años 70, ¡ay!, un triste acontecimiento: empiezan a triunfar masivamente los pantalones. La mujer los lleva cada vez más a gusto, y la moda es tan arrolladora que durante unos años las piernas femeninas desaparecen de la vista. ¡Son tan cómodos! No hay que preocuparse por la depilación, ni por las carreras, ni por el viento, ni por nada. De paso, así las medias duran mucho más y sus fabricantes empiezan a preocuparse. Tampoco los varones no se sienten a gusto. La consigna es clara: ¡Hay que fomentar la vuelta a la falda!
Y la media tradicional vuelve por fin. Pero ya nunca será como antes: convive con el panty. Con todo, la variedad puede compensar esta pérdida. Las medias son lisas, de colores, con dibujos, permiten todos los caprichos del diseñador. Aparecen mil tipos de ligueros. Las ligas, también recuperadas, son de variados colores, con predominio del rojo, y recuperan el carácter simbólico de que ya gozaban en la Edad Media, cuando aquel rey emitió la célebre frase “Honni soit qui mal y pense” al devolver a una dama la liga que se le había caído danzando.
De pronto, en los años 80, la media se oscurece, y en ese color, cuando no totalmente negra, triunfa en toda la línea, recordando la España del Siglo de Oro. Pronto El Corte Inglés y demás fabricantes intentarán destronarlas (¡hay que variar, hay que comprar cosas nuevas!). Pero la media negra resiste años y años de este acoso comercial, y entramos en el siglo XXI sin que nada enturbie su reinado.
Es interesante preguntarse el por qué de esta fidelidad femenina al negro (que tampoco disgusta del todo a los hombres). Sociólogos de enjundia se han sumergido en el estudio, y las conclusiones varían: desde quien piensa que simplemente adelgaza hasta quien supone que proporciona una relativa seguridad a la mujer que se olvida así de estar exhibiendo sus piernas. Sea como sea, la media oscura permanece y no parece que en fecha próxima vaya a ser desterrada.
Tipos
Actualmente, gracias a la tecnología hay mucha variedad de modelos y precios. Hay medias de todos los grosores, colores y estampados. Algunos tipos son:
- Medias de rejilla o de red: Son medias que en vez de un tejido uniforme son una especie de red. Aparte de la forma romboidal, hay otras como la hexagonal y otras más complejas.
- Medias con costura: Actualmente las medias no suelen llevar costura, pero algunos modelos sí lo llevan por motivos estéticos.
- Medias cubanas: Son las medias con costura y refuerzo en la planta.
- Medias caladas: Son las medias con dibujos de calas.
- Medias de verano: Medias que dan menos calor, para el verano.
- Minimedias: Son medias del tamaño de un calcetín. Se suelen usar con pantalones.
- Medias antiembolias: Para prevenir la formación de émbolos y trombos-Prevención de Trombosis Venosa Profunda especialmente en los pacientes que han sido sometidos a cirugía o en aquellos que se hallan encamados o si el paciente presenta un alto riesgo de tromboembolismo venoso. Medias antiembolia facilitan el flujo de retorno de la circulación venosa, evitando la estasis venosa y la dilatación de las venas, circunstancias que predisponen a la formación de varicosidades y al desarrollo de trastornos tromboembólicos.
- Medias con autosujección: Son medias que no necesitan liguero. Actualmente se suele utilizar una tira de silicona para mejorar la sujeción. También se denominan Medias de liga o medias autosujetables.
- Medias de encajes: Supersexis.
- Pantimedias: Cubren toda la pierna hasta la cintura. Algunas pantimedias simulan un liguero y una par de medias en una sola pieza; son tan cómodos como las pantimedias y tienen la sensualidad del liguero.
- Leotardo o Mallas: Son como unas pantimedias pero de tejido más grueso. Adecuadas para el frío. Son habituales en las niñas.
- Algunas medias se combinan con un body en una pieza. Esta prendas se las suele llamar Bodystocking.
A pesar de una sorprendente carrera profesional, en la que obtuvo más de cincuenta patentes, el brillante químico, inventor y académico fue un hombre atormentado.
Carothers nació en 1896 en el estado de Iowa, Estados Unidos. Primero estudio Contabilidad y, mientras daba clases en esa carrera, realizó sus estudios en Ciencias, obteniendo los grados de Maestría y Doctorado en la Universidad de Illinois.
Más tarde, fue profesor en la prestigiosa Universidad de Harvard, donde inició sus investigaciones sobre las estructuras químicas de los polímeros.
Éstos son sustancias naturales o sintéticas compuestas de grandes moléculas llamadas macromoléculas. Los polímeros forman muchos de los materiales de organismos vivos, incluyendo proteínas, celulosa, caucho natural y seda, entre otros.
Los polímeros sintetizados en el laboratorio, mediante sofisticados procedimientos químicos, han llevado al desarrollo de importantes productos comerciales como plásticos y fibras sintéticas.
En 1928, la compañía química DuPont abrió un laboratorio para el desarrollo de materiales artificiales y Carothers dejó Harvard para encabezar su división de investigación. Él y su equipo fueron los primeros en investigar la familia química de los acetilenos.
El acetileno es un gas incoloro, explosivo al contacto con el aire, que se almacena disuelto en acetona y es usado para hacer plásticos, resinas y Neopreno, un caucho sintético creado en el laboratorio de Carothers, que se utiliza, por ejemplo, en la fabricación de trajes térmicos para los buzos y astronautas.
En 1931, la DuPont empezó a fabricar el Neopreno y el equipo de investigación se dedicó a desarrollar una fibra que pudiera reemplazar a la seda. Japón era el principal proveedor de seda de los Estados Unidos y las relaciones comerciales entre ambos países se estaban desmoronando.
Después de complicados procesos químicos de polimerización, Carothers logró producir una nueva fibra, el Nylon. Se trata de un material termoplástico que es elástico, resistente a la abrasión química y con baja absorción de humedad.
La revista de negocios “Fortune” publicó como noticia destacada que se trataba de una forma completamente nueva de materia y la primera fibra sintética hecha por el hombre. Señaló que en más de cuatro mil años, los textiles habían tenido muy pocos desarrollos importantes, aparte de la producción en masa; mencionó los teñidos sintéticos y el rayón.
En 1936, Wallace Carothers se casó con Helen Sweetman, una compañera de la DuPont. Tuvieron una hija pero, trágicamente, Carothers se suicidó antes del nacimiento de la bebé.
Aparentemente, el científico estaba enfermo; era maníaco-depresivo y la reciente muerte de su hermana había aumentado su depresión.
Un colega investigador había observado a Carothers cargando una ración de veneno y lo había escuchado recitar de memoria la lista de todos los químicos famosos que habían cometido suicidio.
En abril de 1937, dos días después de cumplir 41 años, Wallace Hume Carothers se tomó ese veneno y agregó su propio nombre a la lista.
Su muerte conmovió al mundo científico y a la industria química. En especial, la Compañía DuPont sufrió la pérdida de uno de sus más brillantes colaboradores, cuya memoria ha seguido honrando, mediante la difusión de sus trabajos de investigación entre jóvenes estudiantes de ciencia y dándole siempre el crédito que le corresponde por sus valiosos descubrimientos.
El Nylon, apodado “la fibra milagrosa”, fue presentado al mundo al año siguiente. La DuPont describió su nueva fibra como “tan fuerte como el acero, tan fina como una telaraña” y comenzó a producirla comercialmente en 1939.
Sus primeros usos incluyeron tela para paracaídas, hilo de pescar, suturas quirúrgicas y cerdas para cepillos dentales. El Nylon debutó en el cine ese mismo año, cuando se usó para crear el tornado que arrastra a “Dorothy” a la Ciudad Esmeralda, en la famosa película “El Mago de Oz”.
Sin embargo, su producto más exitoso fueron las medias de Nylon, introducidas en la Feria Mundial de Nueva York y aclamadas como la mayor innovación en la moda femenina del Siglo XX.
Las mujeres apenas pudieron probar la belleza y durabilidad de sus primeras medias de Nylon, cuando Estados Unidos entró a la II Guerra Mundial y el gobierno destinó toda la producción de Nylon para uso militar.
Las medias, que costaban poco más de un dólar antes de la guerra, se conseguían en el mercado negro por diez dólares. Estrellas de cine como Betty Grable llegaron a subastar medias de Nylon hasta en 40,000 dólares, en eventos para recaudar fondos para la guerra.
Durante el conflicto bélico, el Nylon reemplazó a la seda asiática en la fabricación de paracaídas, pero también se usó en llantas, tiendas de campaña, cuerdas, mantas y otros pertrechos militares. Inclusive se utilizó para la producción de un papel especial utilizado en los billetes de dólares.
Es posible que usted recuerde o haya escuchado que, en esa época, las mujeres que no podían conseguir las medias se las ingeniaban para pintarse una costura falsa en las piernas, simulando que las usaban. Esto también ocurrió en nuestro país, ya que México participó en la II Guerra Mundial y había escasez de muchos productos.
Al terminar la guerra y reiniciarse la fabricación de medias, las mujeres verdaderamente se las arrebataban en las tiendas. La mayor parte de la producción de Nylon se destinó a satisfacer la enorme demanda del producto, pero después se utilizó también en alfombras, tapetes y vestiduras de autos.
Por cierto, se escribe nylon porque las primeras dos letras son las iniciales de Nueva York.
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Lemoniez en invierno
Nueva colección. Lee en noticias.mujer.esweek-madrid-mbfwm/desfile-de-lemoniez-madrid-fashion-week-otono-invierno-2012-13_hfTqvyx7Dc3wbUiMIAp5r5/
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Etiquetas: Diseñadores, Moda
Jude Hill. Belleza en estado puro
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Etiquetas: Arte, Artistas, Diseñadores, Diseño, Weblogs
Vestidos increíblemente cómodos. Cómpralos en Tilly
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Etiquetas: Ropa
La cremallera: nada de botones
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Gideon Sundback, Meadville, Pensilvania, para Hookless Fastener Company Presentada el 27 de agosto de 1914 y publicada como US 1219881 y GB 12261/1915 |
El proceso inquisitorial contra Elena/o de Céspedes (1587-1588) - (Biografía de una cirujana transexual del siglo XVI)
Esta casualidad nos ha permitido conocer la increíble existencia de este personaje que alcanzó una enorme notoriedad en el siglo XVI. Cuatro siglos después, cuando la legislación española reconoce los derechos de homosexuales a contraer matrimonio, e incluso, algunas comunidades incluyen entre sus prestaciones sociales el cambio de sexo no deja de sorprender las cualidades de este personaje que, aún naciendo mujer y esclava, pero sintiéndose hombre en una sociedad tremendamente represiva, fue capaz de sobrevivir, e incluso, triunfar ejerciendo oficios que en aquella época eran exclusivos del varón.
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Etiquetas: Libros, Vidas difíciles
La joven doncella y la amante coqueta
La joven doncella Oshichi
Descripción
- El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. De la serie Edo Meisho (Sitios famosos de Edo), este grabado de 1867 representa a Yaoya Oshichi (1666-1683), la joven hija de un verdulero. La koma-e (imagen en viñeta) por encima de su cabeza muestra un lugar famoso de Edo, conocido como Ai no Uchi. Cuando la casa familiar se quemó en el gran incendio de 1682, Oshichi y su padre se refugiaron en un templo, donde la muchacha se enamoró de un joven que estudiaba allí. Padre e hija volvieron a su hogar cuando se reconstruyó su casa pero, para poder volver al templo y estar con su amado, Oshichi volvió a prender fuego su casa. Su castigo fue morir en la hoguera en 1683, cuando tenía 17 años. Su historia se relata en el teatro kabuki y el de marionetas, donde se la representa con un característico kimono de cáñamo con destellos, con el que se la asocia.
Artista
Tallador
Fecha de creación
- 1867 d. C.
Amante coqueta
Descripción
- El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este grabado ukiyo-e pertenece a la serie Fujin Sōgaku Juttei (Diez fisonomías de la belleza) de Kitagawa Utamaro. Este artista se hizo popular dentro y fuera de Edo como maestro de bijin-ga (pinturas de mujeres hermosas). Bijin-ga captura las tendencias de belleza femenina al mostrar imágenes reales e idealizadas de cortesanas, figuras históricas, geishas (intérpretes de música y danza), cortesanas de menor reputación, personajes ficticios, meretrices conocidas y mujeres comunes. En esta serie de retratos femeninos en primer plano, Utamaro intentó capturar las personalidades de sus sujetos por medio de detalles sutiles de su postura y expresiones faciales. Cada figura representa un cierto «tipo». Este retrato personifica a uwaki (un personaje alegre), que no se interesa mucho sobre la corrección de la apariencia o el comportamiento.
Artista
Fecha de creación
- 1791 d. C. - 1793 d. C.
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Etiquetas: Estética, Museo, Tendencias
Pierre Cardin: "la moda es para todos y no sólo para la élite."
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Etiquetas: Diseñadores
Sin patrones, todo hecho a mano y sin estereotipos
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Etiquetas: En venta, Hecho a mano, Ropa, Tiendas
Afrodita diosa del amor y de la belleza
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Etiquetas: Personajes, Varios
El hábito que no hace al monje: la vestimenta de los religiosos
El código de vestimenta para algunos grupos incluye la prohibición de los botones, permitiendo que sólo ganchos y ojales mantengan la ropa cerrada. Otros grupos permiten que sus miembros cosan botones en sus vestiduras. En algunos grupos, algunos artículos pueden tener botones y otros no (la razón para la restricción en el uso de botones es su original asociación con las Fuerzas armadas). Típicamente, un hombre amish estará siempre bien afeitado mientras permanezca soltero. Al casarse dejará que su barba crezca. En algunas comunidades, sin embargo, un hombre dejará que su barba crezca después de ser bautizado. Los bigotes generalmente están prohibidos por ser vistos como símbolos del militarismo. Esto es debido a la persecución política y religiosa que sufrieron en Europa durante los siglos XVI y XVII. La nobleza y los miembros de la clase alta, que servían frecuentemente como oficiales militares, se dejaban bigotes pero no barbas. La peculiar ropa interior mormona, que la utilizan los más creyentesconstituye un símbolo de la utilización de esta prenda como compromiso que han hecho los creyentes con el señor. Es como un recordatorio físico de ser fieles a su Dios.
Jasidim
Una de las características más conocidas de los diferentes grupos jasídicos, es la forma particular de vestir de sus miembros varones. Durante los días de entre semana, se suelen usar sacos largos de colores negro -muy oscuro- o azul marino, y sombreros de un negro claro o desteñido. Algunas personas usan un sombrero conocido como biber hit, plano por arriba y forrado de terciopelo. Durante los servicios religiosos utilizan una cinta negra de seda llamada gartel. En Shabat (sábado) se usan sacos negros de seda llamados bekishes y los hombres casados usan sombreros de piel conocidos como Shtreimel.
Una variación de estos es el spodik usado por los jasidim de Guro. Algunos admorim usan el shtraimel y el bekishe negros durante la semana, y en Shabat llevan bekishes de diferentes colores, o con rayas de terciopelo negro que representan los tefilim o filacterias de oración. Algunos grupos jasídicos de Jerusalén usan un bekishe blanco con pequeñas rayas verticales.
Los varones jasídicos normalmente no se rasuran la barba, y se dejan crecer mechones largos de pelo a los lados de la cabeza frente a las orejas (en hebreo: peyéh, plural: peyot), que suelen arreglar como caireles ó también se dejan crecer una larga cola de caballo. El resto del cabello se lleva cortísimo.
La vestimenta de las mujeres es modesta, de manera similar a la de cualquier denominación judía ortodoxa aunque, en algunos casos -como el de la secta de Satmer-, es más estricta. Las mujeres llevan siempre el cabello cubierto con pañoletas o pelucas; tradicionalmente, una mujer judía ortodoxa jamás muestra su cabello a nadie sino a su esposo, en la intimidad.
Catolicismo
Indumentaria eclesiástica es la denominación genérica para las vestiduras distintivas que usan los eclesiásticos; especialmente los sacerdotes (clero secular) tanto durante el culto (casulla, dalmática, alba, hábito, amito, estola, cíngulo, etc.) como fuera de él (sotana, muceta -sólo determinadas dignidades-, clergyman, alzacuellos, etc.), momentos en los que pueden llevar cualquier vestimenta, aunque el Canon 218 del Derecho Canónico católico indica que los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar. A esas vestiduras peculiares, que identifican a los sacerdotes como una especie de uniforme permanente, se denomina traje eclesiástico. Para las utilizadas en el culto se reserva el término vestiduras sagradas.
También son eclesiásticas las vestiduras del clero regular y de los que llevan otras formas de vida consagrada, denominándose en estos casos como hábito monástico, hábito monacal o simplemente los hábitos, especialmente los que identifican a las distintas órdenes religiosas.
Por llegar a cubrir hasta los talones, se denominan genéricamente traje talar a todo tipo de vestimentas religiosas, que suelen cumplir esa condición, aunque por antonomasia suele referirse con esa expresión únicamente a la sotana.
La cabeza se cubre en algunos casos con la capucha del hábito, en otros con prendas especiales, sobre todo los obispos (mitra). Los sombreros especiales que solían llevar los sacerdotes y los seminaristas (teja o sombrero de canal, bonetes, etc.) están en desuso.
En el cristianismo primitivo no existieron vestiduras que convencionalmente distinguieran al clero del resto de los fieles, ni en los Evangelios aparece ningún tipo de vestimenta prescrita por Jesucristo. La indumentaria eclesiástica fue determinada por la Iglesia en el transcurso de los siglos. Pueden dividirse en tres grupos: los hábitos religiosos, el traje eclesiástico y los ornamentos sagrados.
Los primeros son peculiares de las personas consagradas al divino servicio en los monasterios o conventos. El segundo, comprende las vestiduras usuales y propias del clero secular en la sociedad y los últimos pertenecen a éste cuando actúa como ministro del culto en sus funciones sagradas.
El hábito religioso proviene del que usaban en la sociedad civil los cristianos de los primeros siglos compuesto de túnica, manto o capa. Reducido este traje civil a la mayor sencillez, constituyó el hábito de las personas que se consagraban aisladamente a la vida ascética en el retiro y aun se prescindió del manto (distintivo de los filósofos) en la vida doméstica u ordinaria. Al abrazar los solitarios la vida común, reunidos en monasterios ya desde el siglo IV y sobre todo, al establecerse con más regularidad la vida monacal bajo la regla de San Benito en el siglo VI, quedó constituido el hábito religioso o regular de los monjes con las siguientes piezas:
• la túnica o hábito propiamente dicho que es la vestidura talar de lana
• el escapulario (con capuchón para la cabeza) a modo de banda que cubre los hombros y pende por delante y por detrás, recuerdo del paño que antes solían ponerse sobre los hombros para llevar cargas
• la correa o cíngulo para sujetar la túnica sobre todo en las marchas y en el trabajo
• la cogulla, amplia túnica provista de grandes mangas y de capuchón que se lleva en determinadas funciones vistiéndola sobre las demás piezas y que parece provenir de la pénula viatoria o del capote de los campesinos.
El color de los hábitos monacales era, por lo común, el negro u oscuro desde sus principios pero los cistercienses que datan de comienzos del siglo XII lo adoptaron blanco para sus coristas y sacerdotes de donde les vino el nombre de benedictinos de hábito blanco. Asimismo, los cartujos, de la misma época, quienes llevan el escapulario muy amplio y trabado lateralmente.
Las órdenes militares, que también tuvieron su inicio en el siglo XII sustituyeron la cogulla por la capa, muy cumplida y señalada con una cruz y conservaron la túnica (también con la cruz sobre el pecho), llevándola corta en tiempo de campaña, para el cual añadían el casco, la cota, el cinturón y la espada de caballeros.
Las llamadas órdenes mendicantes y las redentoras que aparecieron en el siglo XIII, adoptaron el hábito monacal sustituyendo la cogulla por el manto o la capa e incluso suprimiendo ésta algunos institutos como los Agustinos y Franciscanos. Se distinguen entre sí, aparte de otros accesorios, por el color del hábito que es
• negro en los Agustinos, Servitas y Mínimos
• negro o gris en los Franciscanos Conventuales
• blanco en los Dominicos
• pardo en los Franciscanos
• castaño en los Carmelitas.
• Benedictino
• Dominico
• Monja lega de la Orden de Santa Clara
• Monja de la Orden de San Gilberto
• Trinitario
• Carmelita descalzo. Serie de grabados de Wenzel Hollar (siglo XVII).[5]
Los Trinitarios y Mercedarios (órdenes redentoras) lo llevan también blanco y, sobre el escapulario, ostentan aquéllos una cruz de dos colores (rojo y azul) y éstos el escudito de armas que les dio el rey Don Jaime I.
Las Órdenes de clérigos regulares fundadas en el siglo XVI tomaron hábitos negros parecidos al traje de los sacerdotes seglares de su época.
El traje eclesiástico u ordinario de los clérigos en la vida social ha sido siempre un traje talar aunque no fijó en el color ni en la forma hasta los comienzos del siglo XVI desde el cual se ha usado el color negro constando de manteo y sotana. Antes de la mencionada fecha, durante la baja Edad Media, estuvo muy de moda el color azulado pues los cánones sólo prohibían los colores muy vivos (rojo y verde) y los materiales preciosos en dichos trajes. El cuellecillo blanco apenas se distinguió hasta el siglo XVII en el cual se hizo amplio y redoblado sobre la sotana. Pero fue reduciéndose en los siglos posteriores quedando en Francia desde dicho siglo en la forma llamada rabat con los dos apéndices rectangulares pendientes sobre el pecho. Los obispos llevan traje morado por lo común desde el siglo XVI y los cardenales púrpura desde el XIV.
Según el canon 284 del vigente Código de Derecho Canónico, todos los clérigos deben vestir traje eclesiástico según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y, según el canon 669, los religiosos deben llevar el hábito propio de su instituto y, caso de no tenerlo, el traje clerical establecido en el canon 284. Actualmente la Conferencia Episcopal Española únicamente autoriza tres tipos de trajes eclesiásticos: hábito propio del instituto religiso aprobado por la Santa Sede, sotana o "clergyman".
Los ornamentos sagrados de la Iglesia no se derivan de los que estableció la ley mosaica sino más bien de las vestiduras usuales entre la gente de la honesta vida de Grecia y Roma al tiempo de la difusión del cristianismo. Comenzaron algunas prendas a tener forma litúrgica desde la paz de Constantino. Pero ya desde los apóstoles se empleaban para el sacrificio vestiduras diferentes de las usuales, aunque tuvieran la misma forma. En el siglo VI, con el cambio de trajes civiles, resultaron más visibles las diferencias entre ellos y los sagrados. En el siglo IX, ya poco faltó para quedar uniformemente fijados los ornamentos en las iglesias de Occidente aumentándose los colores litúrgicos. Desde el siglo XII, se generalizaron los que hoy existen (excepto el azul, que es recentísimo) y el Papa Inocencio III fijó al terminar dicho siglo el uso respectivo de los aludidos colores para las festividades del año, determinándolo según la costumbre establecida y quedando así completa la constitución de las vestiduras sagradas. Pero no fue constante y firme del todo hasta finalizar el siglo XVI.
• El color litúrgico blanco es propio de la Pascua, Navidad, Jueves Santo, Corpus Christi, fiestas del Señor, así como para celebrar Matrimonios, Bautismos o bendición de niños/as.
• El color morado, color penitencial, se usa en los tiempos de Cuaresma y de Adviento. Puede usarse también para funerales y misas de difuntos, reemplazando el color negro el cual se utilizaba en la antigüedad. También es morada la estola del sacerdote cuando imparte los sacramentos penitenciales: Sacramento de la Reconciliación (Confesión) y la Unción de los enfermos.
• El color rojo es propio del Viernes Santo, fiestas del Señor referidas a la Pasión, fiestas de los mártires y fiestas o misas del Espíritu Santo, así como para el sacramento de la Confirmación.
• El color verde es propio del Tiempo Ordinario.
• El color rosa es propio de los domingos de Gaudete (III de Adviento) y Laetare (IV de Cuaresma), aunque hoy día es optativo.
• El color azul se utiliza en España para la solemnidad de la Inmaculada Concepción.
• El color negro, puede usarse en las misas de difuntos, sobre todo el 2 de noviembre, y para el Viernes Santo, de acuerdo a lo prescrito para la Forma Extraordinaria del Rito Romano según el Motu Proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI.
• El color dorado Se usan en Epifanía como representación de la "Gloria de Dios" En el IGMR señalan para algunas fiestas que se usó blanco o rojo (según el caso) o festivo. Aunque suele considerarse como una variedad del blanco, y es el Dorado el que se usa para las fiestas más solemnes en muchas parroquias. Ahora bien cuando la celebración es solemne y el rojo es muy llamativo y no se usa blanco para no confundir con bautismo o matrimonio, se usa el dorado, como color intermedio y siempre que las vestiduras sean nobles, solemnes y festivas (como serían las vestiduras doradas).
Los hombres visten dhotis (pantalones-túnica) de color naranja (para los monjes célibes) o blanco (tanto para los devotos casados como para los «neófitos»). Las mujeres se envuelven en saris (túnicas) multicolores carentes de significado espiritual. Todas visten igual: niñas, solteras, casadas, neófitas o «devotas antiguas». Algunas viudas visten con saris blancos, indicando que no están disponibles para formar pareja. Las devotas casadas indican su estado adhiriéndose un punto rojo en la frente.
La palabra ‘Kasa' proviene de l sánscrito ‘Kasaya' que significa «color desvaído» o «color no determinado que carece de belleza». Realmente, el Kasa es indefinible, tanto por su color "roto", color de ruina o de harapos, como por su dimensión que no responde a ninguna regla precisa. No está limitado por ningún aspecto definido que pudiera contenerlo. Es la razón por la cual ha sido llamado 'el vestido del arrozal de la dicha sin aspecto'. Otra forma de entenderlo es considerar que se trata del mismo color de la mente, del cuerpo y del entorno externo del color de los budas, de los insectos, de la corteza seca de los árboles.
El Kasa, vestido de lloviznas y rocíos, brumas y nubes es el símbolo de la substancia de la Ley de Buda. El cielo, la tierra, el universo entero no son más que un solo y único Kasa. Nada existe fuera de él. Ni subimos al cielo, ni bajamos al infierno, no vamos a ningún sitio, ni venimos de ningún sitio.
El Buda Shakyamuni, después de abandonar su vida de asceta, cosió trozos de tela que recogió a la orilla de un río y vistió su cuerpo para la práctica de la Vía. Este vestido es el Kasa, el vestido del monje, el vestido de la meditación, y su costura ha sido transmitida hasta nuestros días.
El Kasa se lleva para la práctica budista. Suelen ser de tejidos como algodón, seda o lino. Tiene una forma rectangular, la unión de los trozos forman bandas que están cosidas entre sí, asemejándose a un campo de arroz. El Kasa puede tener cinco bandas, y éste es el rakusu o pequeño Kasa, y los de mayor dimensión siete, nueve, y así hasta veinticinco. Tradicionalmente, un monje tiene tres Kasa: el de cinco, siete y nueve bandas.
Cuando se cose, la concentración es la misma que en la meditación, nos concentramos en cada puntada, nos concentramos en el aquí y ahora, es el mismo estado de espíritu. Cuando lo vestimos, la práctica de la Vía está presente en nuestro espíritu. Es difícil creer en su propio espíritu, así, el Kasa se vuelve el único objeto de fe.
Al igual que los alimentos que se ingieren en el templo, la vestimenta también está regida por un estricto orden y control. Para que se tomen una idea, en el budismo coreano existen unos 20 reglamentos sobre la indumentaria de los monjes, lo cual nos demuestra el gran esfuerzo que se hace para eliminar todo tipo de ambiciones mundanas sobre el vestir.
Cuando un monje era ordenado como tal y pasaba a formar parte de una organización religiosa, esta última le concedía un hábito, que sería el primero que llevaría en su nueva vida asceta.
Los hábitos budistas son parte de las ofrendas que se realizan en el templo. Y en caso de que un templo tenga prendas de sobra, éstas son enviadas a otros sitios en donde hagan falta.
En el pasado esta vestimenta de los monjes era elaborada por los fieles, quienes debían seguir al pie de la letra todo el complicado proceso de costura designado por las escrituras budistas. Sin embargo, en la actualidad, se encarga a los comercios especializados en indumentaria y artículos concernientes a esta religión.
La cultura del calzado
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