Belle Epoque (1898-1914)


Museo del Traje Madrid

Textiles inteligentes

Según Vicente Blanes, director de Aitex, la aplicación de la nanotecnología a los procesos textiles y su acabado, "permite desarrollar tejidos con propiedades mejoradas respecto a las técnicas convencionales, ya que a escala nanométrica el comportamiento físico-químico de las moléculas no es el mismo que a escala macromolecular". De esta manera, es posible obtener materiales con una resistencia 15 veces superior a la de las fibras de aramida. Pero además de resistentes, muchos de estos nuevos textiles son inteligentes, capaces de interactuar con el medio y reaccionar con el entorno. Como el body para bebés y neonatos que cambia de color cuando los niños tienen fiebre. Esta prenda, llevada a cabo por la empresa Ramón Espí en colaboración con Aitex, contiene unos pigmentos termocrómicos que varían de color cuando los pequeños presentan un estado febril.

También el Instituto Dermatológico Mediterráneo (IDM) y Aitex han desarrollado para los bebés un body que previene la dermatitis atópica y alérgica. Esta ropa utiliza un tejido que incorpora proteínas de soja, cuyos aminoácidos estimulan la producción de colágeno en la piel del bebe y facilitan su regeneración además de mantenerla húmeda de forma natural. El tejido, que posee propiedades hidratantes, nutritivas y suavizantes para la epidermis, protege de los rayos ultravioletas, estimula la renovación celular y evita la pérdida de colágeno. Asimismo, permite una mayor circulación del oxígeno hacia el cuerpo, ayudando a remover partículas negativas de la piel.

La colaboración de Aitex con el IDM ha dado como fruto otras prendas elaboradas con textiles inteligentes. En esta ocasión para los pies: unos calcetines con propiedades para regenerar la piel y el tejido blando de las heridas, capaces a su vez de eliminar el olor y el exceso de sudoración. Estos calcetines se hallan elaborados con fibras de quitosano, thermocool e ion silver. El quitosano es un derivado de la quitina, una sustancia que forma parte del caparazón de determinados crustáceos y moluscos así como de las paredes celulares de los hongos.

Las fibras de quitina son las que dotan a estos calcetines de propiedades regeneradoras y cicatrizantes. Los tejidos hilados de poliéster, que contienen una mezcla híbrida compuesta por secciones huecas y transversales con canales, favorecen el efecto termoregulador. La quitina también ha servido para que Aitex y la empresa Aznar Textil diseñen una sábana capaz de facilitar la regeneración de heridas. Además, la sábana previene infecciones y ayuda a cicatrizar cualquier tipo de lesión que pueda existir en la epidermis.

En la línea de ropa de cama, esta misma compañía desarrolló hace unos años la primera sábana con efecto antiestrés, que facilita la relajación durante la noche mediante la eliminación de las cargas electroestáticas acumuladas a través de una toma de tierra confeccionada en tela. El tejido funcional de la sábana neutraliza la corriente inmóvil generada a lo largo del día por el rozamiento entre el cuerpo humano y la ropa que llevan puestas las personas, así como la influencia de las ondas emitidas por la televisión, ordenadores, teléfonos móviles y otros electrodomésticos.

A juicio del responsable de Aitex, la aplicación de los textiles en el ámbito de la salud y la higiene es uno de los campos que mayores oportunidades representa para las empresas. “Se trata de un mercado que genera excelentes expectativas de negocio por el que están apostando las empresas para ampliar su cartera de productos y ofrecer soluciones textiles”.

ALGO MAS QUE ROPA

La versatilidad de los textiles no se centra exclusivamente en las prendas de vestir ni en el ámbito de la salud. Las aplicaciones de los textiles se extienden incluso a las tecnologías de la información y la comunicación. La alfombra inteligente creada conjuntamente con TAG Ingenieros es un buen ejemplo de ello. Esta alfombra se basa en la tecnología de identificación por radiofrecuencia RFID. Se puede utilizar para registrar artículos y controlar la entrada de mercancía en los establecimientos. Pero también como sistema de control de acceso de personas.

Otro de los desarrollos novedosos de Aitex, en esta ocasión con la compañía Comersan, ha sido un sistema eléctrico de calefacción por suelo radiante en el que el principal componente es un tejido calefactable y un sistema de regulación de la temperatura. Al margen de las innovaciones llevadas a cabo, el instituto tecnológico se halla inmerso en proyectos internacionales de distinta envergadura que aún no han concluido.

Para atajar la contaminación acústica, Aitex colabora en la actualidad en dos importantes investigaciones enmarcadas en la lucha contra el ruido. Uno de estos proyectos, Noisefreetex, busca optimizar y validar soluciones que reduzcan el ruido en las zonas industriales cercanas a los núcleos urbanos, utilizando para ello tejidos procedentes de materiales textiles. “Estos materiales – adelanta el responsable de Aitex – serán utilizados como elementos de construcción en paredes, suelos y techos de las instalaciones industriales”.

El objetivo de esta investigación, que concluirá a finales de 2013, es conseguir entre cinco y diez nuevos tejidos a partir de materiales textiles reciclados. De esta manera se obtendrán materiales más ligeros y menos contaminantes. Una vez elaborados los nuevos materiales textiles se intentará mejorar sus propiedades acústicas, utilizando procesos de revestimiento, tratamientos de electrospinning y de plasma de la superficie. “Los resultados de estos nuevos tejidos se validarán en el laboratorio y se comprobarán directamente en una instalación industrial, construyendo paredes, suelos o techos. Asimismo, se analizará su resistencia al fuego y si cumplen las normativas necesarias para ser utilizados como material de construcción”, especifica Blanes.

En esta misma línea de lucha contra el ruido, Aitex trabaja en el proyecto Inpat. El instituto tecnológico colabora con Antecuir, Arifieltros, Acciona Infraestructuras y Environment Park, en el desarrollo de un panel de aislamiento acústico del ruido por impacto a partir de residuos textiles industriales. “Los nuevos paneles – pronostica el director de Aitex – contarán con mejores propiedades mecánicas y acústicas que las de otros productos comparables en el mercado. Esperamos que llegue a proporcionar una mejora en el aislamiento del ruido de impacto cercano a un valor del 20%. También serán mejoradas las propiedades mecánicas, como por ejemplo la estabilidad dimensional, un factor que normalmente se pierde con el tiempo en los materiales convencionales en este campo”. Otra de las investigaciones en que se halla inmerso el instituto tecnológico es la aplicación de la tecnología wet-laid para la revalorización de residuos textiles en la industria de los materiales compuestos. El objetivo de este proyecto, denominado Wet Comp, es demostrar que la tecnología wet-laid [mediante la cual se puede obtener un producto muy absorbente gracias a las características de las fibras de pulpa] es útil para conseguir gran cantidad de fibras textiles no tejidas, pero elaboradas a partir de residuos textiles.

AFAN INVESTIGADOR

Desde su nacimiento en el año 1985 por iniciativa de la Generalitat Valenciana, a través del Instituto de la Pequeña y Mediana Industria Valenciana (IMPIVA), Aitex se ha convertido en el centro de referencia e investigación, innovación y servicios técnicos avanzados para las compañías textiles y de confección en Europa. Pertenece además a la Federación Española de Entidades de Innovación y Tecnología (FEDIT) y a la red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana. "Aitex -explica su director- es una asociación de carácter privado sin ánimo de lucro, integrada por empresas textiles y afines, cuyo objetivo principal es mejorar la competitividad del sector. El instituto -que se halla ubicado en la localidad de Alcoy, en la provincia de Alicante- trata de generar conocimiento tecnológico y transferirlo a las empresas textiles para que sean más competitivas, creen más valor y tengan acceso a nuevas oportunidades de negocio". El apoyo y la colaboración que ofrece Aitex a las empresas relacionadas con el sector textil se estructura en diversos ámbitos. Además de ofrecer servicios técnicos vanguardistas, el instituto realiza proyectos de investigación para empresas o en régimen de colaboración. También lleva a cabo proyectos financiados o con fondos públicos, "en cuyo caso los resultados revierten en el sector", confiesa Blanes. La I+D+i constituye en Aitex el engranaje central de este centro tecnológico. De hecho, como aclara Vicente Blanes, todas las actividades giran en torno a la investigación, el desarrollo y la innovación en el mundo textil. Un campo de actuación que abarca sectores de todo tipo, desde el aeronáutico hasta el médico hospitalario, pasando por el deporte, ocio, geotextil, indumentaria o la arquitectura textil, entre otros. En los años que lleva en funcionamiento, Aitex ha participado en infinidad de proyectos. Solo en 2011 el instituto desarrolló alrededor de 150 colaborando con más de un centenar de centros tecnológicos, universidades y asociaciones nacionales y extranjeras. Investigaciones que tratan de buscar soluciones integradas para mejorar la calidad del descanso (All4rest), lograr interfaces inalámbricas y sensores integrados en textiles (Wear-A-Ban) o desarrollar textiles médicos antibacterianos e ignífugos basados en procesos sonoquímicos (Sono). El carácter internacional de Aitex está marcado, además de por las colaboraciones con entidades y empresas de todo el mundo, por la procedencia de parte de sus integrantes. Al menos un centenar de los más de 1000 socios que conforman el instituto son extranjeros. La internacionalización de Aitex ha sido en parte posible gracias a la apertura de oficinas en países de diversos continentes. En la actualidad el instituto cuenta con representación en Canadá, Lituania, México, Bélgica, Brasil, India y China. "El objetivo es intensificar nuestra estrategia de internacionalización y alianzas estables con los mejores centros tecnológicos y universidades en el mundo, para aportar valor a las empresas y mejorar su competitividad", concluye el responsable de Aitex.

Autor:   Carmelo Hermoso de Mendoza 
Fuente: madrid+d

Zapato vintage en piel


goodbyefolk

Las hermanas Callot


Callot Soeurs fue una casa de modas abierta en 1895 en Paris y manejada por cuatro hermanas: Marie Callot Gerber, Marthe Callot Bertrand, Regina Callot Tennyson-Chantrell y Joséphine Callot Crimont. La más grande de las hermanas, Maire sabía el oficio de modista, y todas aprendieron de su madre el arte de realizar encajes y cordones manualmente.
Callot Soeurs vendió una línea de ropa conocida por sus detalles exóticos. Las hermanas estaban entre los primeros diseñadores en utilizar lamé de oro y plata para hacer los vestidos. Durante los años 20 eran una de las casas de moda principales de París, abasteciendo a una clientela exclusiva de toda Europa y los Estados Unidos.
Trabajaban con materiales exquisitos e inusuales, como la gabardina de goma y las sedas de China, con el orientalismo en el tema favorito. Ropa de calle, ropa interior, vestidos hechos a partir de tejidos antiguos, vestidos de época, ropa de encaje, bordados y prendas finas o trajes orientales. Sus ropas eran conocidas por su detalle exótico: mangas kimono, fajas de borlas, paneles de raso bordado o de terciopelo, medallones, etc. Su ropa interior era extraordinariamente femenina; camisones y camisas de seda de gasa, bandas de encaje de oro o de ramos de flores de seda.
En 1920 Callot Soeurs presentó el “manteau d’abate”: la capa corta y con vuelo desde los hombros de los abrigos y vestidos de noche.
Madeleine Vionnet fue aprendiz en Callot Soeurs a su regreso a París. Fue junto a las cuatro hermanas donde perfeccionó su técnica en costura, trabajando como primera oficiala de taller. Supo decir: “Gracias a las hermanas Callot hago Rolls´s Royces, de lo contrario hubiera hecho Fords”.
En 1928 Pierre Gerber, hijo de Marie Callot Gerber, asumió el negocio pero no pudo sobrevivir en un mercado altamente competitivo, y en 1937 el negocio cerró.

La virgen de luto


En infinidad de iglesias se exponen imágenes de la Virgen Dolorosa vestida de luto, algunas de ellas protagonistas de las procesiones de Semana Santa, de tanto arraigo en nuestro país. Estas vestiduras fúnebres con que se las cubre, pertenecen ya a la iconografía popular que hemos asumido como la indumentaria más acorde con la profunda tristeza del prototipo representado. Sin embargo, la tradición se inicia en Madrid en 1565, cuando doña María de la Cueva, condesa viuda de Ureña y Camarera Mayor de Isabel de Valois, dona uno de sus propios trajes de luto para vestir la imagen de la Soledad que labró Gaspar Becerra a instancias de la reina. Tal fue el impacto de esta nueva iconografía que pronto se extendió a las Dolorosas de toda la península y los territorios conquistados por España, pudiéndose encontrar aún hoy una larga muestra de estas imágenes de la Virgen vestida como una viuda castellana noble de la corte de Felipe II, no sólo dentro de nuestras fronteras, sino en diversas capitales europeas y americanas que pertenecieron a la corona española, aunque en la actualidad prácticamente se ha olvidado el origen y significado de tales vestidos.

A lo largo de la obra, primera y única que desarrolla ampliamente el tema, iremos conociendo cada una de las prendas que componían el ajuar de las viudas nobles o dueñas, exponiendo su origen histórico; su corte y confección basándonos en los patrones originales del siglo XVI con recreaciones a escala; su evolución al dejar de utilizarse por la nobleza y quedar asociadas al vestuario de las imágenes religiosas; y poniendo como ejemplo muchas de las tallas que en la actualidad mantienen esta indumentaria en cada una de nuestras provincias. Todo ello se acompaña de abundante material gráfico, citas de autores clásicos y variedad de curiosidades y tradiciones que enriquecen y amenizan este estudio, enfocado tanto desde el punto de vista iconográfico y de indumentaria como desde una visión artística, antropológica, simbólica, cultural e histórica, con el propósito de rescatar del olvido los fundamentos de esta tradición centenaria. Fuente: http://www.lavirgendeluto.com/?seccion=libro

Monederos muy monos





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Estilo Jane Austen






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Sets de ropa



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Sweety dress


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Vestidos atemporales (III)






Vestidos atemporales (II)



Vestidos atemporales (I)



Abrigo a rayas reversible



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Colorido excepcional: Muy Marcottage


La moda en la Argentina: 200 años con el foco en las tendencias

Una de las palabras más pronunciadas en estos días en la Argentina es Bicentenario. Lo primero que se nos figura al escucharla es la historia, las costumbres, el tiempo y también la forma en que se vestían en aquella época, es decir, la moda.
La moda para muchos puede ser sinónimo de frivolidad. Pero cuando nos ponemos a pensar en su significado es interesante descubrir que tiene un valor mucho más profundo. 







Basta leer la definición de la Real Academia Española: uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos.
Es decir, al ver una prenda uno puede comenzar a descifrarla y así saber, comprender o, aunque sea, intuir como es o fue una determinada sociedad. La ropa manifiesta sus costumbres, su crecimiento o las crisis económicas, la arquitectura, el linaje o la clase social de quien la lleva, las tradiciones, la censura o la libertad de la época; asimismo la creatividad en el arte.
Por supuesto que su nombre también indica cambios constantes, a veces más paulatinos y otras, más veloces. Pero lo interesante es que siempre retoma ciertas características de los estilos anteriores para aggiornarlos y trasformarlos en uno nuevo. Se podría decir que se autofagocita para seguir reproduciéndose. 
Los festejos del Bicentenario también son una buena razón para enterarse de cómo se fue formando el sello argentino en la moda.
Para la museóloga y coordinadora general del Museo del Traje, Bárbara Brizzi: "Las argentinas siempre se distinguieron por el cuidado en los detalles y por seguir los dictados internacionales". La socióloga Susana Saulquin, cree que lo que incentivó a nuestro país a estar informados acerca de lo que se usaba, en Europa especialmente, fue la lejanía de los países productores.
¿Cómo se vestían los argentinos en 1810?
"Todos los años suelen difundirse errores con la moda de las celebraciones del 25 de mayo", aclara Brizzi.
"En el siglo XIX España estaba ocupada por Francia, a su vez gobernada por el emperador Napoleón. Por lo tanto, la moda ´imperio´ era la que había llegado a estas latitudes, donde (según se conoce a través de los relatos de viajeros) se seguía con bastante rigor. Las distintas clases sociales, como en la actualidad, vestían según los usos de cada momento, los menos pudientes con telas y hechuras más baratas. En un principio, cada señora confeccionaba sus vestidos y hasta sus zapatos que eran de tela con suela de badana. Los desposeídos (esclavos, pordioseros, marginales), por supuesto, quedaban fuera de estos menesteres", agrega la museóloga.
Por ejemplo, era común ver a los pobres con los pies desnudos. En el libro Historia de la vida privada en la Argentina Mariquita Sánchez cuenta de dónde proviene el término chancleta: "La gente humilde andaba descalza (...). Los ricos daban los zapatos usados a los pobres y estos no se los podían calzar, entonces entraban lo que podían del pie y arrastraban lo demás".
Para Susana Saulquin hasta 1860 las costumbres criollas eran muy sencillas. "A partir de entonces, con la inmigración y el accionar de la generación del ´80 hubo un fuerte desarrollo económico que influyó directamente en la forma de vestir. El lujo se instaló y fue en aumento hasta la crisis de 1929". Y agrega un dato curioso respecto de la diversificación de estilos. "En 1830 hacen su aparición los vestidos de tarde y paulatinamente, los modelos para distintas ocasiones. La diversificación de estilos se completó después de 1860".
¿Cómo llegaban las tendencias a la gente?
"Buenos Aires estaba muy ligada a España, desde donde llegaban todo tipo de noticias, incluidas las de moda", explica Brizzi. "En 1837, apareció el periódico ´La Moda´, que divulgaba las distintas usanzas en nuestro país y en el cual escribía Juan Bautista Alberdi. Tiempo después, comenzaron a llegar modistas y sastres de España y Francia, y hacia mediados del siglo XIX ya se podían conseguir en estas tierras revistas como la española ´La Moda Elegante´, que incluía moldes detallados e indicaciones precisas para confeccionar distintos tipos de prendas, bordados y manualidades".
¿Siempre fue más destacada la mujer que el hombre en este rubro?
"Durante la etapa aristocrática de la moda (desde 1350 hasta la Revolución Francesa) los hombres se adornaban mucho con sus capas de terciopelos y sombreros con plumas.Con el comienzo de la sociedad industrial, en 1860, los hombres renuncian a estas formas de vestir y adoptan un traje más acorde con una sociedad que tenía entre sus obsesiones la producción", explica Saulquin.
¿En la época de la Colonia cambiaban tan rápido los estilos como ahora?
Bárbara Brizzi aclara que los cambios en la vestimenta están íntimamente relacionados con las transformaciones sociales, políticas y culturales de una sociedad. "Desde luego que no siempre fueron tan rápidas como las de hoy. Esto está estrechamente relacionado con la velocidad en la difusión de las noticias y los sistemas de fabricación de telas (telares, etcétera) y de confección de prendas (por ejemplo, aparición de la máquina de coser)".
¿Cuál diría que fue el momento más significativo de la moda en nuestro país y por qué?
"Podríamos remontarnos a la década de 1830, cuando Don Manuel Mateo Masculino instala locales de venta y fabricación de peinetas en Buenos Aires y Montevideo y comienza a hacer peinetones de gran tamaño (algunos llegaron a medir 1,20m en su desarrollo). Este es el gran aporte a la moda que se hace en estas costas, ya que esto no se vio en Europa", dice la museóloga.
El libro Historia de la vida privada en la Argentina transcribe las observaciones del extranjero D´Orbigny, que recorrió nuestro país entre 1826 y 1833 y se quedó admirado por dos accesorios que usaban las damas de Buenos Aires en ese momento: "¡El abanico! Especie de cetro que jamás abandona una porteña". Y también hace referencia a los peinetones: "Siempre hará que se distinga a una porteña del resto de las mujeres del mundo, un adorno especial, un adorno a que tienen como a la vida, o casi me atrevo a decir más que a ella: es una inmensa peineta que parece un grande abanico convexo, más o menos precioso, y más o menos adornado, según rango y bienes de quien la lleva".

Siglo XX cambalache

Desde tiempos remotos la Argentina fue un país que miró mucho la moda europea; ¿puso el foco en alguna otra cultura?
"A partir de 1960, según las propuestas, también se identificó con Estados Unidos", asegura Brizzi. "Hoy la moda es más ecléctica y se mira también a las culturas orientales como Japón, India y a los países árabes".
¿Hubo algún aporte nuestro hacia los otros países?
"También en el siglo XX, en la década de 60, el ´gaucho look´ lanzado en Buenos Aires por Medora Manero y la doble plataformas de Dalila Puzzovio marcaron tendencia en todo el mundo", cuenta Brizzi.
¿Ya está todo inventado?
"Sería muy poco movilizador si pensáramos que está todo inventado. Creo que los nuevos materiales y las prendas interactivas son un a cantera no explotada todavía.La moda argentina está pasando por una etapa de creatividad importante. Cantidades de marcas de capitales argentinos responden a las demandas de un público conocedor.No se puede hablar de un estilo argentino, tal vez el estilo argentino se construye a partir de una interesante diversidad", señala Saulquin. .

El fin de los portianki o calcetines de los soldados rusos

El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, quiere retirar este año los 'portianki', una prenda que usa la Infantería rusa desde los tiempos del zar Pedro el Grande |. Antes que saber montar o desmontar un AK-47, el soldado soviético tenía que aprender a calzarse.

En la campaña de Napoleón en Rusia o en la contienda contra la Alemania nazi el mayor tesoro que se podía encontrar en un campo de batalla eran las botas de un soldado ruso muerto. En realidad, no importaba la nacionalidad del dueño, sino de las botas. Dentro estaban los portianki, una tela rectangular que, convenientemente vestida al pie, y en ocasiones acompañada de paja o cualquier otro elemento a mano, protegía del frío y de las rozaduras.

La prenda (que puede traducirse por peal o paño para cubrir el pie) sigue formando parte de la indumentaria de la Infantería. Pero ha llegado el momento de hacerle un hueco en la historia. El ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, ha anunciado a los principales generales que antes de que acabe el año todo soldado tiene que llevar calcetines. "Necesitamos retirar de una vez por todas este elemento de nuestras fuerzas armadas", enfatizó el ministro, él mismo un general, en una reunión emitida por televisión.

Los portianki se usan en el ejército ruso desde que Pedro el Grande los copiara del ejército holandés o del prusiano. En el ejército soviético, antes que a montar o desmontar un AK-47 el sargento enseñaba a los nuevos reclutas a calzarse los portianki.

Por eso, a todo el que en Rusia ha pasado por la mili ese trapo no se le olvidará nunca. También conoce la prenda quien haya visto algún clásico del cine soviético, como las divertidas aventuras del pilluelo Maxim Perepelitsa. Los portianki son normalmente de algodón, aunque en las zonas más frías se usan de lana.

Dar calcetines a los soldados rasos es un detalle más de los cambios que se intentan introducir en el ejército ruso. Las reformas se iniciaron en el 2007, aunque han ido despacio debido a la falta de entendimiento entre el alto mando y el anterior ministro, Anatoli Serdiukov, destituido a finales del año pasado, salpicado en un caso de corrupción. Para algunos analistas, que Shoigú anunciase la introducción de los calcetines en público indica que los cambios van a seguir.

Retirar los portianki implica también sustituir por calzado moderno las rudas botas que utilizan los soldados rusos, y que harían añicos los calcetines y la piel. "Reemplazar el calzado del ejército este año parece demasiado optimista: nuestros soldados siempre han sido los últimos de la cola", ha dicho Iván Konoválov, director del Centro para las Coyunturas Estratégicas.

Los portianki no han sido algo exclusivo de los soldados rusos. En la era moderna, los usaron también, entre otros, Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña desde finales del siglo XIX hasta la Primera Guerra Mundial. Pero ha seguido asociado a los ejércitos del Este de Europa. En francés, la prenda se llama chaussette russe, o sea, calcetín ruso.

Fuente: La Vanguardia.

Ponerse de largo conra el frío


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Modelos de exposición



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Exhiben el vestuario de la pintora Frida Kahlo


El vestuario típicamente mexicano de la pintora Frida Kahlo, que eligió para esconder su lastimado cuerpo y preservar su identidad étnica, ha inspirado a diseñadores de moda internacional y a partir de este miércoles será expuesto en su casa museo de Ciudad de México.
La exposición “Las apariencias engañan”, abierta el miércoles, integra unas 300 prendas, entre vestidos, zapatos, joyas, perfumes y otros objetos personales encontrados en los armarios, baúles y salas de baño de la Casa Azul, ubicada en el sur de la capital mexicana, donde Frida vivió con su esposo Diego Rivera, otro artista plástico muy representativo de México.
La muestra incluye tres corsés artísticos, uno de ellos diseñado en cuero por el artista Jean Paul Gaultier para la firma japonesa Comme des Garçons, dedicados a la memoria de la pintora.
También se exponen tres vestidos en flores, encaje y algodón diseñados por el italiano Ricardo Tisci para la casa de alta costura francesa Givenchy y que fueron inspirados en la vida e imagen de Frida.
Una de las salas está dedicada a nueve vestidos de tehuana, unas prendas femeninas típicas del istmo de Tehuantepec, en el sur de México, de donde era originaria la madre de Frida.
Las blusas cortas con coloridos estampados y las faldas largas de ese atuendo escondieron el lastimado cuerpo de la pintora.
Kahlo contrajo poliomielitis en sus primeros años de vida, lo que afectó el crecimiento de una de sus piernas. A los 18 años, en un accidente de autobús, un tubo de metal le atravesó el vientre, obligándola a someterse a dolorosas operaciones y a postrarse en la cama por largos periodos de su vida.
Con el delicado bordado de sus blusas cortas de tehuana y el complicado peinado de trenzas, Kahlo conseguía que la gente se concentrara en su talle y rostro, distrayéndolos de sus piernas y de su cuerpo roto, explicó Circe Hernestrosa, la comisaria de la exposición.
En uno de sus dibujos, en que el Kahlo se representa a sí misma desnuda con mariposas estampadas en una pierna y un corsé pintado bajo un elegante vestido largo, la artista escribió de su puño la frase que da nombre a la muestra: “Las apariencias engañan”.
Por otro lado, los expertos suelen decir que la pintora se vestía de tehuana para complacer a Diego Rivera, con quien estuvo casada hasta el día de su muerte en 1953, pero según Hernestrosa, el hallazgo de una fotografía de la Casa Azul, que muestra a todas las mujeres de la familia Kahlo vestidas así, revela su voluntad de conservar un legado.
“Su manera de vestir fue resultado de su propio y fuerte sentido de identidad, una identidad construida desde el dolor físico”, dijo Hernestrosa durante un recorrido por la exposición.
El atuendo de Tehuantepec “simboliza a una mujer fuerte”, añadió, y Kahlo eligió portar este vestido porque le ayudaba a proyectar sus convicciones políticas y su mexicanidad. Esto queda de manifiesto en su autorretrato “Las dos Fridas”, donde la pintora surrealista aparece con esos vestidos típicos.
“Pies para que los quiero si tengo alas p’ volar”, escribió la artista en uno de sus dibujos expuestos en una sala destinada a los zapatos.
Una bota roja delicadamente pintada con motivos chinos en la prótesis que Kahlo utilizó cuando le amputaron la pierna, y dispuesta entre otros pares de elegantes zapatos, habla por sí sola del estilo con el que la artista vivió a pesar del sufrimiento físico.
“El estilo de Frida era ecléctico. Gustaba de combinar colores, texturas y orígenes de prendas según su estado de ánimo”, explicó Hilda Trujillo, directora del museo Frida Kahlo.
El vestuario restaurado en los últimos ocho años será exhibido por partes en la Casa Azul, en una iniciativa en la que participa la revista de moda Vogue, que en 1939 dedicó su portada a la artista, pese la militancia política que ella mantenía en el Partido Comunista.

Tuve un sueño...

A principios del siglo XIX, con el surgimiento del movimiento romántico en Europa, el carácter sublime de la creación artística pretende reflejar los estados anímicos del ser humano a través de la representación y descripción de la naturaleza. La contemplación del paisaje y la consideración del ser humano como parte integrante de la naturaleza se entienden como percepción del vínculo esencial entre ambos. Ser humano y naturaleza son, en esencia, una y la misma cosa; el ser humano es capaz de ver en la naturaleza el fiel reflejo de sus emociones más íntimas, entenderla como la expresión objetiva y especular de su intimidad emocional más profunda.

En 1816, después de abandonar Inglaterra para siempre, el poeta romántico inglés Lord Byron, en su conocido poema "Darkness" (Tinieblas), escribe lo siguiente:

"Tuve un sueño que no fue del todo un sueño. El rojo sol se había extinguido y las estrellas vagaban apagadas por el espacio eterno, sin rumbo ni destino, y la yerta tierra se balanceaba ciega y oscura en el aire sin luna. Iba y venía la mañana, pero jamás traía el día."

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